Este martes se cumple un año del inicio del incendio forestal de Paüls, un fuego que afectó a cinco municipios del Baix Ebre y calcinó más de 3.300 hectáreas. Doce meses después, los alcaldes de la zona lamentan que buena parte de las ayudas y actuaciones prometidas continúan pendientes, especialmente la retirada de madera quemada y el apoyo económico directo a los propietarios afectados.
Xerta fue el municipio más castigado por el fuego, que llegó a las puertas del casco urbano y quemó cerca del 30% del término municipal. Su alcalde, Roger Aviñó, reconoce que durante este año el pueblo ha tenido que hacer "un duelo muy importante" por la transformación de un paisaje que muchos vecinos conocían de toda la vida.
Un incendio que dejó una profunda huella
El fuego se originó en julio de 2025 por una presunta negligencia en una zona agrícola, unos hechos por los que hay una persona investigada. El incendio se convirtió en uno de los más importantes del año en Cataluña, con más de 3.300 hectáreas quemadas, una tercera parte de las cuales dentro del Parque Natural de Els Ports. Durante las tareas de extinción, un bombero perdió la vida en un accidente.
En Xerta, la noche del 7 al 8 de julio fue especialmente crítica. Las llamas llegaron muy cerca del municipio y pusieron en riesgo viviendas, casas rurales, granjas y otras infraestructuras agrícolas y ganaderas.
"Vivimos momentos muy complicados y muy dramáticos, y los vecinos pasaron mucho miedo", recuerda Aviñó. El alcalde explica que todavía hay personas profundamente afectadas por lo que pasó. "Cuando sales de casa y ves la huella del incendio, se hace difícil, y sobre todo se ha hecho difícil volver a empezar", señala.
La retirada de madera quemada sigue pendiente
Después del incendio, los ayuntamientos de Xerta, Paüls, Aldover, Tivenys y Alfara de Carles pusieron en marcha actuaciones para limpiar las fincas afectadas. En coordinación con el Departamento de Agricultura, se localizaron propietarios y empresas forestales para facilitar la retirada de los árboles calcinados.
En Aldover, prácticamente toda la zona quemada ya ha sido limpiada. "Está todo muy desolado, pero al menos limpio", resume la alcaldesa, Rosalia Pegueroles.
A Xerta, però, encara esperen que la Generalitat actuï a les zones de més pendent, on les empreses privades no poden accedir amb facilitat. Pocs dies després del foc, el Govern va anunciar una intervenció en unes 350 hectàrees, aproximadament un 10% de tota la superfície afectada.
"Encara estem esperant i confiem que ho facin", reclama Aviñó.
La retirada dels arbres cremats és considerada imprescindible per facilitar la regeneració del bosc, millorar l'accessibilitat i reduir els riscos d'erosió, plagues i altres problemes ambientals.
Moltes finques no es tornaran a cultivar
La recuperació del mosaic agrícola és un altre dels grans problemes que ha deixat l'incendi. Moltes de les finques afectades pertanyen a propietaris grans o jubilats que no viuen principalment de l'agricultura.
Això fa preveure que una part important dels terrenys cremats no es tornaran a plantar, perquè els costos de recuperació són massa elevats i, en molts casos, la inversió no és rendible.
Els pagesos professionals que van patir afectacions parcials han pogut reprendre l'activitat, però els alcaldes denuncien que les compensacions han estat insuficients. Fins ara, les principals ajudes rebudes han estat les vinculades a la declaració de zona afectada greument per una emergència de protecció civil.
Les indemnitzacions han oscil·lat entre 1.500 i 10.000 euros, en funció de la renda agrària.
Pagesos que han quedat fora de les compensacions
Els criteris per accedir als ajuts també han deixat alguns propietaris sense cap compensació. Segons Aviñó, alguns pagesos venien de diversos anys de sequera i no havien pogut declarar collites, fet que els ha impedit complir els requisits per rebre les indemnitzacions.
Els ajuntaments van elaborar censos detallats dels danys, propietari per propietari i "porta a porta", després que des de Presidència s'assegurés que aquesta informació serviria per impulsar un paquet de mesures específiques.
"El cert és que no hem tingut una ajuda directa de la Generalitat, tot i que els ajuntaments vam demanar que no deixessin tirada aquesta gent", critica l'alcalde de Xerta.
Aldover i Tivenys denuncien haver quedat "a l'oblit"
La situació és especialment complicada a Aldover i Tivenys, que van quedar fora de les indemnitzacions estatals perquè no van superar les 500 hectàrees cremades, el llindar establert per considerar que hi havia una afectació agrària greu.
"Tuvimos la desgracia de que quemamos poco", ironiza la alcaldesa de Aldover.
Pegueroles considera que estos criterios no tienen en cuenta la realidad del campo. "A los afectados, que son los agricultores, no les expliques si ha quemado una jornada o dos cuando han perdido 80 o 90 olivos que pueden tardar sesenta años en volver a producir", lamenta.
El Ayuntamiento de Aldover calculó daños por valor de más de 100.000 euros. Según la alcaldesa, este dinero habría permitido reparar sistemas de riego y recuperar las plantaciones destruidas.
"Con estas ayudas nadie gana dinero. Se trata de ayudar a personas que lo necesitan", defiende.
Ayudas aprobadas, pero sin fecha concreta
A finales de mayo se aprobaron las bases reguladoras de una línea de ayudas para explotaciones agrarias afectadas por las inundaciones y la dana de otoño, así como por los incendios de julio de 2025 en Tivenys y Aldover.
Sin embargo, los municipios todavía desconocen cuándo se podrán tramitar y cobrar estas compensaciones.
"Tenemos la convocatoria, pero no sabemos cómo ni cuándo", explica Pegueroles.
En Xerta también critican el balance del primer año después del fuego. "Vinieron consejeros, directores generales y prometieron muchas cosas. Un año después, de momento hemos visto pocas", lamenta Aviñó.
El Gobierno defiende una inversión "sin precedentes"
Por su parte, el consejero de Agricultura, Òscar Ordeig, asegura que el Gobierno continúa trabajando en la limpieza del bosque quemado y en la construcción de bancales para reducir la erosión, a través de los GEPIF y de Forestal Catalana.
Ordeig también ha apuntado que hay comprometidas mejoras de caminos dentro de una partida global de 28 millones de euros.
El consejero defiende que el Gobierno ha respondido a las demandas del territorio con medidas como el relevo en la dirección del Parque Natural de los Puertos, el aumento de recursos para los regadíos, una partida de dos millones de euros para la ganadería extensiva y un incremento de la inversión en gestión forestal.
Según Ordeig, la consejería dispone de un presupuesto de unos 1.000 millones de euros, un 20% más, mientras que la Dirección General de Bosques tendrá más de 70 millones, la dotación más alta hasta ahora.
Más recursos para las ADF y los equipos forestales
El Gobierno también ha anunciado un refuerzo de las políticas de prevención con un millón de euros adicional para las Agrupaciones de Defensa Forestal (ADF) y 1,3 millones más para los GEPIF.
Este incremento permitirá ampliar la campaña de trabajo de los equipos forestales de seis a diez meses, contratar más profesionales y reforzar los vehículos y equipamientos disponibles.
También se prevé incrementar el presupuesto de Forestal Catalana y abrir una convocatoria de 3,5 millones de euros para renovar la maquinaria de serrerías y empresas de gestión forestal.
Mientras tanto, Xerta ha creado su propia ADF para reforzar la prevención y la respuesta ante futuros incendios. El municipio también trabaja con la Agencia Catalana del Agua en la limpieza de los barrancos afectados por el fuego, ya que la desaparición de la vegetación puede aumentar el riesgo de inundaciones en caso de tormentas intensas.
Un año después de las llamas, los municipios del Baix Ebre continúan conviviendo con un paisaje transformado y reclaman que las promesas hechas después de la emergencia se conviertan, finalmente, en actuaciones y ayudas concretas.
