Los Mossos han detenido a tres personas durante los últimos diez días por intentar adquirir medicamentos psicotrópicos con recetas falsificadas en farmacias de Amposta y la Ràpita. Una práctica que, según fuentes policiales y el Colegio de Farmacéuticos de Tarragona, va en aumento durante los últimos tiempos en las Terres de l'Ebre. Buscan conseguir, principalmente, el medicamento Rivotril –nombre comercial del clonazepam, una benzodiazepina con efectos sedantes, hipnóticos, antiespasmódicos y antiepilépticos–. Se trata de una sustancia bastante económica que sirve para elaborar el karkubi, conocida también como la "droga de los pobres", un potente cóctel que mezcla este medicamento psicotrópico con alcohol, hachís y pegamento.
Este miércoles por la mañana, los Mossos detuvieron en Amposta a un hombre y una mujer, vecinos de Santa Coloma de Gramenet y Calafell, de 37 y 51 años respectivamente, que se habían personado en una farmacia de la ciudad para adquirir Rivotril con recetas falsificadas. El establecimiento sospechó de la autenticidad de los documentos presentados para dispensar el medicamento y avisó a la policía.
La pareja fue arrestada cuando ya se marchaba con el coche. En el interior, los agentes encontraron quince cajas de Rivotril, así como 25 recetas de este medicamento prescrito por un mismo médico de una mutua privada. También tenían material para falsificarlas, como una guillotina de papel. Quedaron en libertad tras declarar en sede policial. A ambos se les investiga por supuestos delitos de falsificación de documento público oficial o mercantil y contra la salud pública.
El de Amposta de este miércoles, sin embargo, no es un caso aislado durante los últimos días en la zona del Montsià, especialmente. El día 8 de marzo, los mossos detuvieron a un hombre que también habría intentado adquirir Rivotril en, al menos, dos farmacias de la población. Desde una de ellas dieron la alerta a los mossos al comprobar que la factura de un médico privado que presentaba podía estar falsificada. Arrestaron al hombre, un vecino de Barcelona de 60 años, cuando salía de un establecimiento donde había obtenido una caja de este medicamento.
El arrestado habría reconocido que él mismo falsificaba las recetas para revender el medicamento. El médico que, supuestamente, había recetado el medicamento había denunciado anteriormente ante los Mossos el uso fraudulento de sus credenciales y tenía constancia de que la misma persona había adquirido fraudulentamente estas sustancias anteriormente con este procedimiento. El hombre quedó en libertad con cargos tras pasar a disposición judicial por falsificación de documento público oficial o mercantil.
Fuentes policiales apuntan la tendencia creciente durante los últimos meses de intentos de adquirir Rivotril en las farmacias ebrenses. En muchos casos, como los tres arrestados estos últimos diez días, se desplazan expresamente desde fuera del territorio para probar suerte. La constatación de este fenómeno ha llevado a los Mossos, a través del grupo de agentes de proximidad, a incrementar el patrullaje preventivo y, sobre todo, a avisar e intensificar los contactos con las farmacias. Esto, aseguran, ha permitido detectar estos últimos casos y pillar a los autores poco después de que intentaran comprar los medicamentos.
El Colegio Oficial de Farmacéuticos de Tarragona (COFT) han constatado también esta tendencia al alza en el territorio de un fenómeno que, por otra parte, no les resulta en absoluto desconocido. "Es una práctica habitual y el Rivotril es, con diferencia, el más demandado", apunta Iris Barreda, vocal de oficina de Farmacia del COFT. Su precio es bastante barato -se puede encontrar con un precio de venta al público, con receta privada, de 2,70 euros la caja de 60 comprimidos de 2 miligramos- y tiene unos potentes efectos psicotrópicos. "Las desviaciones de su uso pueden ser muchas y, además, tiene un precio económico, esto hace que haya un potencial mercado negro detrás", asegura.
El mercado negro del karkubi
El Rivotril, de hecho, es uno de los componentes que se utiliza para elaborar el karkubi, una potente droga muy extendida entre los jóvenes sin recursos de Marruecos y que llegó hace un par de años a España. Precisamente, el hecho de que en el país magrebí no esté autorizada la comercialización de este medicamento ha creado un lucrativo mercado negro donde cada caja de Rivotril se puede llegar a pagar por más de 300 euros.
Ante los cada vez intentos más frecuentes de adquirir de forma fraudulenta el medicamento -que no se puede dispensar sin receta facultativa- y en colaboración con los Mossos, Barreda explica que se extreman las precauciones. Habitualmente, aparte de la naturaleza psicotrópica del mismo medicamento, la petición de un número elevado de envases, llevando muchas recetas, la frecuencia o la repetición de la identidad del médico prescriptor son motivos que hacen poner en alerta a los profesionales.
Paralelamente, para filtrar estos intentos, se refuerzan los protocolos ya existentes: se exige el modelo de receta privada vigente, donde aparece un código de barras y la identificación del médico, se comprueba la identidad del solicitante con los datos de la receta y, si procede, con el DNI. En el caso de sospecha clara se fotocopia y se envía la receta al COFT. Los datos recogidos pueden dar pie a una investigación. En última instancia, recuerda Barreda, el personal de las farmacias se puede negar a servir el medicamento. Un extremo, asegura, que no suele generar conflictos con los compradores.