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Amposta es la capital de Montsià y se encuentra atravesada por el río más importante de Cataluña, el Ebro. Precisamente, la rehabilitación de toda la zona costera al río es uno de los principales objetivos que se marca la actual administración municipal, con resultados ya visibles. Adam Tomàs, alcalde de Amposta, habla en esta entrevista en La Ciutat sobre el proyecto de la fachada fluvial y el resto de temas que han marcado los tres primeros años de mandato.
Este mandato ha estado marcado por la pandemia. ¿Cómo ha sido la gestión que se ha hecho desde el Ayuntamiento de Amposta?
Aparte de la satisfacción de la ciudadanía, una prueba de que lo hemos hecho bien es que Amposta es uno de los 20 ayuntamientos del estado reconocidos por su sensibilidad durante la pandemia. Con un incremento de más del 20% del presupuesto para la gestión de la covid. Nos sentimos orgullosos de la plataforma que estructuramos para gestionar la educación, servicios sociales, derechos de ciudadanía o salud. Personas que nunca habían sido usuarias de los servicios sociales necesitaron de una forma muy circunstancial y por un período de tiempo muy corto este servicio. Por otra parte, hicimos ayudas directas para el comercio y los restauradores o la exención de pagos de todo aquello que pudimos.
Es una situación compleja porque entran menos dinero, pero salen más.
El remanente de 2020 fue el más bajo de la historia del Ayuntamiento. Bajas la recaudación e incrementas los gastos porque quieres dar el máximo. También nos hemos sentido muy acompañados por parte de la Generalitat y la Diputación de Tarragona. Como fuimos un Ayuntamiento que dedicó mucho a la covid, nos llegaron muchas subvenciones de la Diputación. En 2021 incrementamos la basura o el IBI porque no pensamos que el Ayuntamiento deba hacer una rebaja de impuestos genérica por la situación de crisis. Precisamente, intentamos suplir las carencias de recaudación con un incremento impositivo y poder crear canales para aquel 20% de familias más vulnerables. Hay un colectivo muy grande que no ha sufrido consecuencias económicas por la covid por el hecho de que su trabajo no se ha visto afectado. Por lo tanto, lo que tenemos que hacer es garantizar los ingresos para ayudar a quien no puede pagar. El sistema ha funcionado.
Cuando empezaste el mandato, ¿cuál era el gran proyecto que planteabas para el municipio?
La fachada fluvial y toda la explotación turística. Es prioritario. Cualquier ciudad por donde pasa un río como el Ebro lo aprovechan turísticamente. Los fondos Next Generation nos han dado dos millones de euros y una de las cosas que hacemos es comprar un barco 100% eléctrico de 150 plazas para poder explicar todo lo que estamos haciendo en la fachada fluvial. También a veces parece que la gente se olvida de que hemos tenido covid. Como si las cosas se hubieran retrasado dos años porque sí.
El otro día, alguien de la oposición decía que la mayoría de obras que acabaremos este mandato son del anterior. Es un error considerar que las obras son obras de mandato. Realmente son obras de ciudad. Si aquel proyecto determinado dura cinco años, no nos tenemos que preocupar de no poder "hacer la foto". Las obras que hemos hecho son de larga duración: la fachada fluvial, las obras de la biblioteca, el espacio mujer, el centro cívico de gente mayor o el edificio del sindicato. Me presenté a las elecciones de 2019 sin haber inaugurado nada y pasamos de once concejales a dieciséis. La ciudadanía entiende que lo importante es que aquel proyecto que estás haciendo sea lo que necesita la ciudad.
¿En qué consiste la obra de la fachada fluvial y qué verá la gente que viene de fuera?
La fachada fluvial cuenta en partes de diferentes etapas históricas de la ciudad que hemos ido recuperando. Hay restos romanos, andalusíes, de la época carlina... Ahora se ha recuperado la celosía del Castillo de Amposta con un revestimiento de madera. Tenemos el proyecto de la recuperación de la iglesia de Santa Susanna, que está enterrada y será visitable. Después, evidentemente toda la iluminación del puente y la fachada fluvial. La guinda del pastel, aparte del barco, serán tres casas vinculadas a la época más industrial que hemos conseguido recuperarlas para vincularlas seguramente a la gastronomía. La idea es llenar de actividad todo este espacio.
Cuando hablamos de las obras municipales muy a menudo pensamos en calles, plazas y limpieza. ¿Cómo estáis en Amposta en este aspecto?
Tenemos la responsabilidad de mantener la ciudad limpia, pero la ciudadanía tiene otra que es no ensuciarla. No hemos terminado de encontrar la fórmula para que funcione la limpieza. Estamos malacostumbrados. Cuando era pequeño vivíamos en el barrio del Grau y cada semana barríamos y limpiábamos la fachada de casa. Hoy en día muy poca gente se siente responsable de su parte del espacio público. Esta situación crea mucha suciedad y las administraciones públicas tampoco son capaces de ir al ritmo para que la ciudad se vea siempre limpia.
En cuanto a las calles y plazas, las inundaciones nos han dejado en una situación complicada, pero hemos invertido más que nunca en vía pública. El alumbrado, las alcantarillas, los fluviales y el agua potable. No asfaltábamos una calle hasta que no sabíamos que habíamos cambiado todas las infraestructuras de abajo. Esto comportaba que fuéramos muy lentos. Invertimos medio millón de euros al año en alcantarillas porque nos las encontramos todas hundidas. Ahora asfaltaremos la zona del Grau, la cual llevamos dos años cambiando toda la infraestructura. Tenemos un proyecto potente de largo recorrido y lo iremos desarrollando.
Diferentes municipios están intentando cambiar su modelo de recogida de residuos. ¿Cómo actúa el Ayuntamiento en este ámbito?
Lo estamos trabajando a nivel de sensibilización. No subimos los impuestos porque quisiéramos recaudar o penalizar, sino porque teníamos un déficit de 400.000 euros anuales de lo que recaudábamos respecto de lo que gastábamos en la basura. No reciclamos y la fracción de resto es de una calidad bajísima. El canon que pagamos es muy alto y la Agencia Catalana de Residuos lo incrementará cada año. También nos teníamos que concienciar nosotros mismos. Hacemos muchas actividades y ahora hemos iniciado una campaña para que en todas las actividades en espacios públicos el material deba ser reciclable o reutilizable. Somos los primeros que debemos dar ejemplo. Es posible también que en algún momento acabemos llegando al puerta a puerta.
En la misma línea de la lucha contra el cambio climático, la descarbonización es uno de los grandes temas en la agenda.
En 2016 ya implementamos bonificaciones a los vehículos híbridos y eléctricos. Empezamos un cambio muy ambicioso del alumbrado de la ciudad y estamos a punto de acabarlo después de cinco años. Y finalmente, en 2019-20 bonificamos el IBI a las residencias en cuanto a la implementación de sistemas de ahorro energético. Este año también lo hemos aplicado a la industria. Además, en las mismas instalaciones lo estamos haciendo con cinco edificios públicos gracias a los fondos Next Generation. A la vez, el último edificio importante que construyó el Ayuntamiento (el Pabellón Deportivo) es 100% sostenible.
Para terminar, explícanos cómo se encuentra la recuperación de la cultura en Amposta.
Después del decimocuarto encuentro de los Países Catalanes de canción improvisada, está la Fiesta del Mercado en la Plaza que tendremos con una normalidad al 100%. Es lo más inmediato, pero también recuperaremos aquella actividad cultural propia de la ciudad. Contamos con dos bandas de música, una escuela de teatro, un centro de artes visuales, un museo... tenemos un caldo cultural enorme que nos ha permitido, de forma híbrida o telemática, mantener la llama viva.