La investigación se inició el pasado mes de octubre, cuando la policía tuvo conocimiento de un consumo eléctrico anómalamente elevado en esta nave industrial. Las primeras comprobaciones confirmaron que el volumen de energía utilizado era muy superior al que correspondería a una actividad normal en un espacio de estas características.
ENTRADA POLICIAL Y DESMANTELAMIENTO
Ante estos indicios, agentes de la Unidad de Investigación de los Mossos en el Bages, con el apoyo de efectivos del ARRO, realizaron el 26 de febrero una entrada y registro en la nave.
En el interior se localizaron 88 equipos informáticos funcionando a pleno rendimiento destinados al minado de criptomonedas. Durante la inspección también se comprobó que la instalación estaba alimentada por una conexión ilegal directa trifásica a la red eléctrica de distribución.
Según la policía, este tipo de manipulaciones conllevan un riesgo importante de incendio, además de posibles daños a la infraestructura eléctrica y peligro para las personas.
El presunto responsable de la instalación es un hombre de 34 años de origen asiático, que ha sido denunciado por defraudación de fluido eléctrico. El investigado fue citado a declarar en la comisaría de los Mossos de Manresa. En esta actividad se habría defraudado electricidad por valor de 860.643,71 euros, según el cálculo de la compañía suministradora.
La investigación continúa abierta para determinar si podría haber más personas implicadas en la explotación de la granja ilegal de criptomonedas.