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Solsona ha obtenido cuatro Flores de Honor de Viles Florides, el máximo reconocimiento que este movimiento concede actualmente en Cataluña y Andorra. La distinción reconoce la calidad de la jardinería, el cuidado de los espacios verdes y la gestión sostenible del paisaje urbano, y sitúa la ciudad entre las 19 poblaciones que han alcanzado esta valoración.
La alcaldesa, Judit Gisbert, y el concejal de Desarrollo Local, Medio Ambiente y Parques y Jardines, Ramon Montaner, recogieron el galardón el 2 de octubre en Reus, en el marco de la 15ª Gala de Viles Florides, presidida por el consejero de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación, Òscar Ordeig. Les acompañaron la directora de la Agencia de Desarrollo Local Solsona y Cardona, Glòria Domínguez, y la técnica municipal de Medio Ambiente, Sara Montalbán.
Un jurado designado por la Confederación de Horticultura Ornamental de Cataluña ha valorado especialmente la constancia de Solsona en el trabajo de mejora del verde urbano a lo largo de los años. La ciudad forma parte del movimiento Viles Florides desde 2015, obtuvo dos Flores de Honor al año siguiente y ha mantenido las tres flores desde 2017 hasta la última edición, en la que ha dado un salto cualitativo.
Dos municipios en la Cataluña Central
En la demarcación de Lleida, tienen cuatro Flores de Honor también la Seu d’Urgell y la entidad municipal descentralizada de Bagergue (Naut Aran). En la Cataluña Central, Solsona comparte esta distinción con Igualada. Hasta ahora, ningún municipio ha alcanzado las cinco Flores de Honor, la máxima puntuación que prevé el programa.
Para la alcaldesa, esta distinción es el mejor reconocimiento a “la apuesta continuada y transversal del Ayuntamiento por el cuidado de los espacios verdes, que ha de revertir en la mejora de la calidad de vida de los habitantes de Solsona y en el embellecimiento de la ciudad y, al mismo tiempo, para generar espacios de reflexión en torno a la gestión sostenible del verde urbano”.
Cerca de un centenar de zonas verdes
La capital del Solsonès dispone de 96 zonas verdes, entre parques, viales arbolados, rotondas y plazas, que suman más de 117.000 metros cuadrados. En los últimos años, se han ampliado progresivamente los pequeños espacios ajardinados, con actuaciones en torno al monumento a la sardana, el Vall Calent y el paseo, entre otros, con el objetivo de renaturalizar la zona urbana y hacerla más amable.
Esta tarea también se ha traducido en la renovación de parterres, el ajardinamiento de rotondas y la recuperación de rincones urbanos, especialmente en el casco antiguo, donde las características de las calles hacen necesario aprovechar cada espacio disponible. Paralelamente, se ha impulsado la plantación de nuevas especies y la renovación gradual del arbolado.
Una jardinería más sostenible y adaptada al clima
Uno de los aspectos destacados de la gestión del verde urbano es la transición hacia una jardinería más resiliente, con menor consumo de agua y un menor impacto ambiental. Durante la última década, se han ido introduciendo plantas vivaces y especies con bajos requerimientos hídricos, en sustitución de las flores de temporada y de grandes superficies de césped. La selección vegetal prioriza las plantas adaptadas al clima local y más resistentes a la sequía.
Actualmente, el 90 % del riego es por goteo y se aplican medidas para optimizar el consumo, como el acolchado del suelo, el ajuste de los horarios de riego y el aprovechamiento del agua de la lluvia. También se han mejorado los sistemas de recogida de aguas pluviales. Igualmente, se priorizan los tratamientos biológicos contra las plagas y se ha reducido prácticamente a cero el uso de herbicidas.
La red de zonas verdes también se concibe como un espacio de convivencia, salud y bienestar. La mejora de los parques incorpora bancos, mesas, zonas de juego y espacios para la actividad física, así como medidas para facilitar su accesibilidad. Las ocho rutas verdes y saludables de Solsona conectan la ciudad con el entorno natural, mientras que proyectos como el parque del barrio de la Plana y un bosquecillo japonés experimental creado en la partida de Santa Llúcia, a partir de una iniciativa publicoprivada, amplían y diversifican los espacios verdes disponibles.
Judit Gisbert y Ramon Montaner agradecen la tarea del jefe de la brigada municipal, Jaume Núñez, y el equipo de jardinería, integrado por cinco personas y refuerzos puntuales, que diseña los espacios verdes de la ciudad y hace posible su mantenimiento y embellecimiento. Su trabajo continuado, junto con la implicación transversal de la Agencia de Desarrollo Local, ha sido clave para consolidar un modelo que combina calidad paisajística, sostenibilidad y valor social.