El Hospital Universitario de Vic detectó malaria en un hombre de 74 años que murió y nadie sabe cómo se contagió.
Según ha explicado el diario El País, Samuel, un paciente de 74 años, se operó en el hospital de la espalda. Después de unos días de buena recuperación, su estado empeoró gravemente y murió.
Fue entonces cuando le detectaron malaria en la sangre, una enfermedad que en Europa fue erradicada, pero que aún persiste de forma endémica en algunas partes del mundo.
Toda la vida trabajando en la construcción
Samuel se dedicó toda la vida a trabajar en la construcción, motivo por el cual su espalda acabó dolorida.
El pasado mes de julio tenía programada una operación para ponerle dos placas y seis tornillos entre dos vértebras.
La operación fue bien y Samuel empezó a recuperarse hasta el punto de que cinco días después ya había vuelto a casa.
Además, el 17 de agosto, Samuel empezó a encontrarse mal, muy cansado y con fiebre muy alta. Llegó a urgencias dos días después y el día 21 sufrió un choque séptico. Sus riñones ya no funcionaban y su nivel de plaquetas en sangre era casi inexistente.
Le encuentran malaria después de morir
Finalmente, Samuel murió el 9 de septiembre después de dos semanas de dolores. Cuando le hicieron los análisis, los médicos detectaron malaria cerebral, el tipo de malaria más peligroso.
El Hospital de Vic comenzó entonces una investigación que, dos meses después, no ha dado ningún resultado satisfactorio. Se desconoce cómo llegó a contagiarse de malaria el hombre y se ha descartado la picadura de un mosquito o la transfusión de sangre como posibles motivos.
Un portavoz del hospital ha explicado a Osona.com que cuando el paciente llegó se activaron todos los protocolos. "Una infección por malaria dentro de un hospital es muy extraño", asegura.
Una de las posibilidades que aún se estudia es si se produjo alguna negligencia. Al parecer, entre junio y septiembre se atendieron 11 casos de malaria en el hospital. Pero ninguno de los médicos y profesionales que trabajó en estos casos tuvo ningún tipo de contacto con la víctima.
Tanto la sangre que se le dio a Samuel para su operación como las herramientas utilizadas dieron negativo en malaria.
De momento, el centro continúa investigando cómo se produjo este contagio y reconoce que "es una situación dolorosa, no le gusta a nadie".
