Este mañana, la ciudad de Manresa ha sido escenario de una acción reivindicativa significativa que ha reunido al sector educativo con los movimientos sociales que defienden el derecho a la vivienda. La marcha, que había iniciado su trayectoria en los servicios territoriales del Departamento de Educación, ha cortado temporalmente la C-55 antes de llegar a la calle del Joc de la Pilota, donde decenas de activistas vinculados a la Plataforma de Afectados por la Hipoteca y el Centro Social (PAHC) Bages esperaban para impedir un desahucio previsto.
El objetivo principal era detener la ejecución del desahucio programado contra una familia residente en uno de los pisos del conocido como Bloque 9, propiedad de la Sareb. Aunque finalmente el procedimiento judicial se ha suspendido por un defecto formal, esta circunstancia no impidió que los dos colectivos compartieran espacio y reivindicaciones bajo el lema “Sin casa no hay educación”. La concentración conjunta, con maestros y activistas coordinando sus esfuerzos, ha puesto en evidencia cómo las problemáticas de la vivienda afectan directamente las condiciones de vida de los alumnos escolarizados.
Contexto social y demanda global por el Bloque 9
El Bloque 9 está ocupado desde el año 2023 y acoge actualmente a ocho familias, sumando un total aproximado de 26 personas, muchas de ellas con niños matriculados en centros educativos locales. Las plataformas sociales reclaman una respuesta integral basada en el establecimiento de alquileres sociales para todo el edificio, rechazando soluciones parciales o individuales.
Tanto la PAHC como la Confederación Sindical de Vivienda de Cataluña han denunciado que las propuestas oficiales de realojo son a menudo fragmentarias y ubicadas fuera del municipio, hecho que consideran una estrategia destinada a diluir el movimiento social. Esta dinámica afecta especialmente a las familias que quieren mantenerse dentro del barrio donde viven habitualmente con condiciones dignas.