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Los Mossos d’Esquadra investigan el hallazgo del cadáver de un hombre de 77 años que llevaba aproximadamente dos años muerto en el interior de su domicilio de Cabrera d’Anoia, en la comarca de l’Anoia. En la misma casa continuaban viviendo su mujer, de 59 años, y su hija, de 22, que han explicado a los agentes que prácticamente no salían de la vivienda desde la pandemia.
El cuerpo fue localizado este miércoles 23 de septiembre en una casa situada en la urbanización de Can Formiga. Según fuentes policiales citadas por El País, habrían sido los mismos vecinos los que avisaron al 112 después de detectar una situación cada vez más extraña en el domicilio.
Hacía mucho tiempo que no veían salir a sus ocupantes, el exterior de la finca presentaba mucha vegetación, suciedad y desechos y un vehículo continuaba aparcado en el mismo lugar sin moverse. A pesar de todo, desde el interior de la vivienda sí que se oían ruidos.
EL CADÁVER ESTABA TAPADO CON UNA MANTA
Ante el aviso, una patrulla de los Mossos se desplazó hasta la vivienda. Cuando los agentes llamaron a la puerta, les abrió la mujer, que explicó que residía en la casa junto con su hija.
Durante la inspección del inmueble, los policías encontraron el cuerpo de un hombre de 77 años en avanzado estado de descomposición y cubierto con una manta. La mujer lo identificó como su marido y aseguró que había muerto en el año 2024. Según la versión que habría dado a los agentes, el hombre murió mientras estaba sentado en el sofá y, posteriormente, el cuerpo fue cubierto y dejado en una de las habitaciones de la casa.
Ahora, la Unidad de Investigación de los Mossos deberá aclarar cuándo y por qué murió exactamente el hombre, así como las circunstancias que explican que el cadáver haya permanecido durante cerca de dos años en el interior del domicilio. A estas alturas, según las informaciones disponibles, no se han detectado indicios claros de criminalidad en la muerte, a pesar de que la investigación continúa abierta.
COMPRABAN POR INTERNET Y RECOGÍAN LOS PAQUETES DE NOCHE
Uno de los elementos más sorprendentes del caso es el grado de aislamiento en el que vivían la madre y la hija. Ambas habrían explicado a la policía que desde la pandemia casi no abandonaban la vivienda y que hacían por internet las compras necesarias para el día a día.
Los repartidores dejaban los paquetes en el exterior de la finca y, según la versión facilitada por las mujeres, salían de casa durante la noche para recogerlos. En el interior, los agentes habrían encontrado una gran acumulación de cajas y objetos, así como graves problemas de salubridad.
LA MADRE Y LA HIJA, TRASLADADAS AL HOSPITAL
Después de la intervención policial, las dos mujeres fueron trasladadas a un centro hospitalario para que se les practicara una revisión médica y para que pudieran recibir asistencia psicológica ante la situación en la que habían estado viviendo.
La investigación deberá determinar ahora las causas de la muerte del hombre y reconstruir qué sucedió desde el momento del fallecimiento. De momento, los Mossos mantienen abiertas las diligencias y no consta ninguna detención relacionada con el caso.