Nestlé ha anunciado un expediente de regulación de empleo (ERO) que puede comportar hasta 301 despidos en el Estado y que afectará centros de trabajo de Cataluña, incluidas las fábricas de café de Girona y Reus, así como la sede central de Esplugues de Llobregat.
La multinacional suiza ha comunicado este lunes la decisión a los comités de empresa y prevé concretar a principios de mayo cuántos trabajadores se verán afectados en cada planta. La primera reunión de la comisión negociadora con los sindicatos está prevista para el 6 de mayo.
La empresa justifica la reestructuración por el aumento de costes operativos, los cambios en los hábitos de consumo y la necesidad de avanzar hacia modelos más automatizados y digitalizados. Según defiende, la medida responde a una adaptación estratégica para ganar eficiencia y agilidad.
El ERE afectará personal de oficinas, equipos comerciales, centros logísticos y seis fábricas del Estado, entre ellas las de Girona y Reus, dos centros clave en la producción de café.
Sindicatos rechazan los despidos
El anuncio ha generado una respuesta inmediata de los representantes sindicales. La UGT en la planta de Girona ha calificado el recorte “de injustificada, desproporcionada y socialmente inaceptable”, recordando que Nestlé continúa presentando beneficios millonarios.
Los sindicatos cuestionan que una compañía rentable opte por reducir plantilla y acusan a la multinacional de trasladar a la plantilla el coste de su estrategia empresarial. También exigen retirar el plan y explorar alternativas que eviten destrucción de empleo.
Reestructuración global
El anuncio se enmarca en el plan global que Nestlé ya avanzó el octubre pasado, cuando comunicó una reducción de 16.000 puestos de trabajo en todo el mundo, cerca del 6% de su plantilla. Ahora, esta reestructuración toma forma en el Estado con un máximo de 301 despidos sobre una plantilla de más de 4.100 trabajadores.
La incógnita se centra ahora en el impacto concreto que tendrá en Cataluña, especialmente en las plantas de Girona y Reus, donde la preocupación entre las plantillas ha crecido a la espera de conocer cuántos puestos de trabajo pueden quedar afectados.