El caso contra el monitor de un casal de Artés (Bages) que se celebró este lunes en la Audiencia de Barcelona finalmente ha terminado en conformidad. Acusado de cinco delitos de acceso a menores con fines sexuales, un delito de abuso sexual, un delito de abuso sexual continuado, y un delito de determinación para participar en actos sexuales con menores, inicialmente el ministerio fiscal le pedía 24 años de prisión.
Después de admitir los abusos, finalmente la pena se ha reducido a 2 años y 11 meses en un acuerdo entre las partes. El juez ha anticipado que suspende las penas de prisión tras el compromiso del joven de no cometer ningún otro delito en cinco años y también de realizar un curso de formación sobre educación sexual.
Durante la vista, el juez ha concretado que los acuerdos a los que han llegado las partes se traducen en tres meses de prisión, inhabilitación especial para trabajar con menores, libertad vigilada y la prohibición de comunicarse ni acercarse a las víctimas a una distancia de 500 metros por el delito de determinación para participar en actos sexuales con menores.
En cuanto al delito de abuso sexual se le ha impuesto un año de prisión y por el delito de abuso sexual continuado un año y ocho meses. Aquí se suman las mismas prohibiciones e inhabilitaciones que en el delito anterior.
Por los cinco delitos de acceso a menores con fines sexuales el acusado deberá pagar seis meses de multa a razón de una cuota de tres euros diarios por cada una de las víctimas. En total son 2.700 euros.
En cuanto a la responsabilidad civil que también debe abonar el acusado, se ha acordado que deberá pagar 4.000 euros a una de las víctimas, 2.500 a otra y 300 al resto. En total, unos 8.000 euros.
El juez ha accedido a la suspensión de entrar en prisión si el acusado no comete ningún delito sexual en cinco años, participa en un programa formativo en materia de educación sexual y paga la responsabilidad civil en un plazo máximo de 24 meses. En referencia a este concepto, el acusado ha dicho que podrá hacer frente a los pagos, ya que está trabajando y también ha avanzado que ya ha consignado 6.000 euros en el juzgado. El juez ha advertido que en caso de que alguno de estos condicionantes no se dé, se revocará la suspensión de ingreso en prisión.
El acusado ejercía un rol de superioridad y los controlaba emocionalmente
Según el escrito de las conclusiones que presentó el Ministerio Fiscal, el acusado utilizó aplicaciones como Whatsapp, Instagram y Snapchat para mantener conversaciones con alumnos de tipo sexual. Hablaba con ellos cada día y con "ánimo libidinoso".
Así, por ejemplo, invitaba a los menores a contar sus experiencias sexuales, les explicaba prácticas que desconocían o los animaba a realizarlas ejerciendo un "rol de superioridad y control emocional que les hacía sentir mal y rechazados si no le contestaban en los mismos términos o lo ignoraban".
En algunos casos, además, hizo videoconferencias para realizar prácticas sexuales o les propuso quedar para desnudarse o dormir juntos. También hizo tocamientos y propuestas sexuales de forma individual a algunos de ellos aprovechando que estaban a su cargo durante algunas salidas.
Añadir La Ciutat como fuente preferida de Google de forma gratuita
Mantente informado con las últimas noticias de actualidad