La DO Pla de Bages da un paso más para reforzar la singularidad de sus vinos con la recuperación de la malvasía blanca-roja, una variedad de vid ancestral que solo se conserva en el Bages. Las cepas se localizaron en una finca de Navàs y, después de años de investigación, la denominación de origen ha confirmado su potencial enológico.
La variedad se ha estudiado en el campo experimental de la Torre Lluvià, en Manresa, donde se analizan cepas antiguas y autóctonas del Bages para preservar un patrimonio agrícola que había quedado prácticamente olvidado.
“Nos da identidad propia”, destaca el vicepresidente de la DO Pla de Bages, Josep Maria Claret, que considera que el hecho de que esta variedad solo se encuentre en la comarca es uno de sus principales valores.
Una variedad recuperada de viñas antiguas
El proyecto de la Torre Lluvià nació en 2019 fruto de un acuerdo entre el Ayuntamiento de Manresa, Ampans y la DO Pla de Bages. El espacio funciona como un campo experimental al aire libre y tiene como objetivo recuperar y poner en valor variedades de vid propias de la comarca.
Actualmente, acoge nueve de las más de 25 variedades autóctonas identificadas en el Bages, muchas de las cuales se han localizado en viñedos viejos o en zonas de bosque que antiguamente habían sido cultivadas.
Este legado es una muestra del pasado vitivinícola del Bages, que hace unos 150 años llegó a tener cerca de 28.000 hectáreas de viñedo.
La primera que da el salto hacia el mercado
La malvasía blanca-roja será la primera de estas variedades recuperadas que iniciará el camino hacia la comercialización. A partir de ahora, los bodegueros de la DO Pla de Bages que lo quieran podrán empezar a trabajar para incorporarla a sus vinos.
Después de años de microvinificaciones y catas técnicas, la denominación ha concluido que esta variedad tiene un perfil muy interesante para elaborar vinos blancos, sobre todo por su intensidad aromática y sus cualidades organolépticas.
“Apostamos claramente por ella porque aporta un carácter muy interesante a los vinos blancos del Pla de Bages”, explica Claret. El vicepresidente de la DO remarca que las malvasías destacan por su perfume y por su expresividad: “Es una muy buena variedad”.
Vinos con más identidad propia
Su expansión quedará limitada a las bodegas inscritas en la DO Pla de Bages y se hará bajo la coordinación del Consejo Regulador. El presidente de la denominación, Carles Playà, defiende que la recuperación de la malvasía blanca-roja ayudará a reforzar la personalidad de los vinos bagencs, como ya pasó en su momento con el mandó.
Aun así, su llegada al mercado todavía tardará. Los primeros vinos elaborados con malvasía blanca-roja no se prevén hasta dentro de tres o cuatro años, cuando las nuevas plantaciones entren en producción.
Playà recuerda que consolidar una nueva variedad es un proceso lento, porque hace falta tiempo para que las cepas produzcan y para que las bodegas acumulen experiencia tanto en el cultivo como en la elaboración.
Añadir La Ciutat como fuente preferida de Google de forma gratuita
Mantente informado con las últimas noticias de actualidad
