Los alcaldes del Berguedà han hecho piña este lunes con un comunicado conjunto en el que reclaman al Servei Català de Trànsit (SCT) que adopte medidas “urgentes” y “efectivas” para reducir la siniestralidad en la C-16 y garantizar que sea una carretera “segura”.

La petición pone el foco especialmente en el norte de la comarca, donde los municipios señalan el tramo entre Berga y Bagà como uno de los puntos más tensionados. Según exponen, hace años que arrastran las consecuencias de un volumen muy elevado de desplazamientos, sobre todo durante fines de semana y días festivos, cuando la vía absorbe gran parte del tráfico entre el área metropolitana y el Pirineo.

"Saturación constante" y movilidad condicionada

El presidente del Consell Comarcal del Berguedà, Moisès Masanas, ha resumido la situación advirtiendo que esta presión viaria acaba generando una “saturación constante” en la C-16, un escenario que —según ha explicado— condiciona la movilidad cotidiana en la comarca y complica los desplazamientos de los vecinos.

Los alcaldes trasladan al SCT que la problemática no es puntual, sino estructural, y piden actuaciones que tengan un impacto real en la seguridad y el funcionamiento de la vía, especialmente en los momentos de máxima afluencia.

Tres muertos en 2025 en la C-16

En el comunicado, los alcaldes también recuerdan la gravedad del balance reciente: durante el año 2025, el Servei Català de Trànsit registró varios accidentes en la C-16 en los que murieron tres personas.

Con este posicionamiento conjunto, el mundo municipal del Berguedà busca que Trànsit ponga el tramo en el centro de las prioridades e impulse medidas para reducir los siniestros y mejorar la seguridad en una vía clave para la conexión de la comarca con el resto del país.

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Marta Gutiérrez
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