El derrumbe de más de cien nichos en el Cementerio de Montjuïc, el 15 de septiembre, fue producto de diferentes circunstancias negativas que no se podían prever, según concluyen dos informes independientes que se encargaron para evaluar las causas. Los familiares y titulares de nichos afectados han sido permanentemente informados de las tareas de recuperación, identificación y reinhumación que se llevan a cabo con la colaboración de un equipo de antropólogos.
Actualmente, 63 difuntos ya han sido identificados e inhumados en nuevos nichos y se valora la necesidad de efectuar pruebas de ADN u otras para identificar al resto. Las familias podrán elegir si quieren devolverlos al bloque afectado, una vez reconstruido, o si se quedan en los nichos provisionales asignados.
Paralelamente se ha activado un plan de actuaciones para evaluar las patologías detectadas en el cementerio en el plan del año 2008, actualizarlo con posibles patologías sobrevenidas e introducir los mecanismos necesarios que permitan detectar con tiempo suficiente nuevas afectaciones.