Toni Postius, portavoz del grupo municipal del PDeCAT: "El gobierno de Àngel Ros da signos de agotamiento, de final de etapa"

29 de junio de 2017 a las 10:43h

¿Qué destacaría del pleno extraordinario de este mes de junio? Destacaría que el alcalde Àngel Ros demostró públicamente que tiene un acuerdo, básicamente de gobierno, con PP y C's. Estos que se oponen a la voluntad mayoritaria de la ciudadanía de poder votar el próximo 9 de octubre. Por otro lado, el alcalde con su discurso mostró una falta de autocrítica y se negó a ver que la ciudad se encuentra saturada después de cuarenta años de gobierno del partido socialista y que su gabinete no da más de sí.

¿Qué piensa sobre el voto negativo a su propuesta sobre el uso preferente del catalán en el Ayuntamiento? Creo que –nuevamente— el Partido Socialista ha decidido evitar estar al lado del país y de la lengua catalana, creando un problema que no existía hasta entonces. Lo más grave de todo no fue que se votara en contra del uso del catalán como lengua preferente en la ciudad de Lleida, sino que el partido socialista votó en contra de la normalización lingüística y de proteger el catalán en la sociedad, en un ámbito de habla catalana.

En cuanto al referéndum, ¿cómo definiría este momento en Lleida? Hay una mayoría clara de ciudadanos que quieren votar, lo dijimos en el pleno. Este proceso no solo va de la independencia, sino sobre todo va de democracia: va de votos, va de papeletas, va de urnas... Por lo tanto, yo creo que el alcalde no es nadie, a fecha de hoy, para hablar en nombre de toda la ciudad y decir que en Lleida se impedirá votar o se intentará hacer lo posible para impedirlo.

En clave nacional, gran parte de las últimas elecciones siempre ha salido una mayoría de votos hacia formaciones que son favorables a que haya un referéndum y que se pueda consultar a la gente.

¿Es comparable este voto con la aprobación de la propuesta de Ciudadanos para invitar a la selección española de fútbol a jugar un partido en la ciudad? En primer lugar, sorprende que quienes dicen que no se deben mezclar temas deportivos con los de la ciudad, sean los que presentan una propuesta como esta al pleno. En segundo lugar, no deja de ser sorprendente que el día que el partido socialista acepta que venga la selección española a Lleida, votara en contra de la normalización del catalán y en contra de facilitar y de ofrecer espacios y locales para poder votar por el referéndum el día 1 de octubre. Y en tercer lugar, yo lamento profundamente que este tipo de iniciativas –como es llevar a la selección española— son iniciativas pensadas para ir a provocar reacciones y no para ir a ver el deporte.

Cambiando de tema, ¿cómo definiría la situación actual del Ayuntamiento de Lleida? Hace dos años –a raíz de las elecciones municipales de 2015— que extrajimos la primera conclusión: gran parte de los ciudadanos y ciudadanas dieron la espalda a Àngel Ros porque pasó de tener 15 concejales a tener 8. Esto demuestra que muchos ciudadanos no estaban de acuerdo con su forma de modelo socialista que lleva estableciendo en esta ciudad durante cuarenta años. Todo demuestra que el gobierno de Ros da signos de agotamiento, de final de etapa. Su proyecto para esta ciudad está llegando a su límite. Desde el grupo municipal del Partido Demócrata estamos percibiendo que la gente tiene ganas de cambio, está cansada del gobierno actual y de las polémicas que están surgiendo a partir de declaraciones y proyectos del alcalde.

¿Se podría potenciar más la ciudad? Sí, y tanto. Pero tenemos muchas asignaturas pendientes como la industrialización de Lleida, el ámbito turístico –se deben aprovechar los actores que tenemos– o el comercial... También es importante complementar la oferta de ocio de la ciudad, pero desde el punto de vista de crear sinergias. Faltan más servicios ordenados, que tengan un buen mantenimiento porque se debe tener cuidado de la vía pública. Y, sobre todo, es necesario un cambio en la manera de hacer política –hacer una segunda transición— que se ha visto en esta ciudad. Debe ser transparente, participativa, más abierta, que prevalezca el interés público por encima del privado, etc. Hoy en día estas cosas no suceden.

La polémica de la Horta es una de las más recurrentes en los últimos meses, ¿cómo se encuentra actualmente? De entrada, de repente ahora el partido socialista descubre la Horta, cuando hace cuarenta años que gobierna la ciudad. Esta ha sido una de las zonas más abandonadas por el gobierno leridano. La Horta tiene muchas asignaturas pendientes, muchas de las cuales son competencia directa del Ayuntamiento, como por ejemplo, arreglar los caminos. Esto demuestra que cuando se debe pasar de las palabras a los hechos, el partido socialista no lo hace. Así vemos el compromiso que tiene el partido socialista con la Horta de Lleida, que cambian las formas, pero no cambia el trasfondo de las actuaciones.

¿Qué solución propone para este espacio? Nosotros somos partidarios de hacer un proyecto de futuro en la Horta, pero bajo la premisa de que los vecinos decidan su futuro y su manera de hacer. Por ejemplo, una de las propuestas que fuimos capaces de consensuar fue la creación de la comisión de la Horta, que es el organismo que debe validar y consensuar las actuaciones a realizar.

Además, otra solución que proponemos sería un plan de recaudación del IBI (Impuesto sobre los Bienes Inmuebles) rústico de todas las fincas de la Horta. Para conseguir dinero y poder destinarlos directamente al arreglo de los caminos.

Por otro lado, la tercera solución que proponemos sería que los vecinos de la Horta tuvieran un IBI diferenciado de la gente que vive en el centro de Lleida, ya que la gente que vive en el centro tiene unos servicios a los que gente de otras zonas no pueden acceder. Con esta segunda propuesta nos aseguramos de que los ciudadanos puedan pagar su IBI.

¿Qué mejorarías en la ciudad? De entrada, todo aquello que hace referencia a los servicios básicos de la ciudad, como por ejemplo la limpieza. La segunda cuestión sería todo lo que es referente a la iluminación. Lleida debe ser una ciudad bien iluminada, y actualmente hay calles que tienen muchas carencias en este ámbito. La tercera cuestión, sería mejorar el transporte público –que sea de calidad y rápido—en algunos barrios en concreto. Por otro lado, hay que avanzar la movilidad privada y los aparcamientos, en los que no se han buscado ni mejoras ni soluciones. En el ámbito comercial, aún hay camino por recorrer, no puede ser que la ciudad no tenga una oferta atractiva de ocio.

Hay muchos ámbitos que se podrían mejorar en esta ciudad. Quizás esto se podría mejorar con una buena gestión económica, ya que los ciudadanos pagan impuestos y tienen todo el derecho a recibir unos servicios de primera, y no de segunda o tercera como es hoy en día.

¿Cómo definiría el gobierno de Ros? Como un gobierno que ha preferido instalarse con la forma de hacer política vieja y antigua, sin entender que la pluralidad requiere diálogo, consenso, negociación... Un gobierno que no es consciente de lo que pasa hoy en día en la ciudad y de las necesidades de sus ciudadanos.

Otro punto importante a destacar es que se debe ser consecuente con el discurso político que das, y Ros no lo es. Primero se posicionaba como catalanista del PSC y ahora ha pasado a ser del españolismo más rancio.

A la ciudad de Lleida le hace falta un cambio. Por la salud democrática no es bueno que el mismo partido gobierne cuarenta años.

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C CIUTAT
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