Sergi Talamonte, concejal del grupo municipal Comú de Lleida: "En Comú somos personas de diferentes sensibilidades que trabajamos por el interés general y sin intereses de partido"

02 de mayo de 2018 a las 16:47h
¿Ha cambiado algo en La Paeria durante esta legislatura? Considero que se ha producido un cambio de dinámicas desde el primer año de mandato. No solo lo decimos nosotros, sino los propios funcionarios. En esta primera etapa se pusieron en marcha y aceleraron varios procesos como las revisiones de ordenanzas, de bases de subvenciones, de contrataciones o prórrogas de contratos, así como el trabajo interno de revisión y limpieza de expedientes. Al principio había mucha tensión, algunos concejales trataban muy mal a los funcionarios, hasta el punto de que llegué a ver cómo algunos sufrían ataques de ansiedad ante esta situación. Desde el primer momento empezamos a pedir información y documentación sobre contratos, facturas, a cuadrar números y a fiscalizar de una manera salvaje. Creo que nunca nadie había mirado un papel en el Ayuntamiento, y desde que entramos nosotros tuvieron que forzar la maquinaria. Por lo tanto, ¿valora positivamente la incorporación de nuevos grupos municipales al Ayuntamiento? Pienso que sí, porque llevamos a cabo una tarea de fiscalización del equipo de gobierno y porque hay más voces para definir cuál es el futuro que se plantea para Lleida, un hecho que enriquece el debate. Asistí a muchos plenos de la legislatura pasada y antes nadie decía nada al equipo de gobierno, el cual había hecho siempre lo que les había dado la gana. No solo por el hecho de que tuvieran mayoría absoluta, sino porque nadie alzaba la voz. Los demás grupos no planteaban un debate serio de fiscalización. Actualmente tenemos el problema de que se ha mantenido la mayoría de gobierno gracias a Ciudadanos, los cuales han demostrado que solo existen para mantener el statu quo. Así lo han demostrado no solo en Lleida, sino también en Madrid, en Andalucía y en todas partes donde están presentes, manteniendo la corrupción y las mismas dinámicas, sin conformar el cambio que prometían. ¿Esta diversificación política se ha trasladado en hechos y cambios tanto dentro del consistorio como para la ciudad? Ha habido este movimiento interno en la Paeria, pero en cuanto a las políticas no ha cambiado nada. Por ejemplo, cuando hablamos de grandes contratos se han prorrogado todos saltando a la siguiente legislatura. Otro tema es el de los presupuestos, los cuales han mantenido una continuidad absoluta, de igual manera que las ordenanzas fiscales, evitando tocar los bolsillos de quien no se debe tocar. Por lo tanto, considero que en cuanto a políticas reales, las que realmente afectan al día a día de la gente ha habido pocos cambios, solo de maquillaje, superficiales. Queda un año y pico de mandato, ¿cómo afrontan este período? Hemos vivido diferentes etapas a lo largo de este mandato. La primera, de aprendizaje, ya que hemos tenido que hacer un reciclaje y formación administrativa, legislativa, de funcionamiento interno del Ayuntamiento que nos llevó meses, una lección aprendida de cara a la siguiente etapa. Tenemos claro que la gente que haya en el próximo mandato tendrá que formarse, porque queremos presentar una propuesta de gobierno y, por lo tanto, estas personas tendrán que estar preparadas. Somos gente que venimos de la calle, un grupo de personas que formamos una asamblea con el objetivo de formar un proceso de confluencia entre los partidos de izquierdas y llevar a cabo un proyecto conjunto que permita un cambio de dinámicas, porque vemos que la política en Lleida era inamovible. A menudo la competitividad partidista hace que los demás grupos sean incapaces de llegar a ningún acuerdo, y entonces es cuando decidimos presentarnos como agrupación de electores. Somos un grupo de Lleida sin ninguna vinculación orgánica, no somos sucursal de nadie y esto nos otorga una libertad importante para poder introducir ideas nuevas en el Ayuntamiento. Además de este aprendizaje, hay que familiarizarse con el funcionamiento municipal y de construcción de alternativas de dinámicas. Hemos hablado con todos los barrios, EMD, asociaciones de comerciantes, con la hostelería y con todos los sectores vivos de la ciudad, y estos nos trasladan unas necesidades a partir de las cuales empezamos a hacer propuestas. ¿Cómo plantean las próximas elecciones de mayo de 2019? Estamos en un proceso de construcción de candidatura desde el año pasado, cuando se propone cambiar el marco organizativo del Comú de Lleida y adaptarlo para que sea capaz de alcanzar un proceso de confluencia con otras fuerzas. El sentido de ser del Comú de Lleida es buscar la máxima suma de fuerzas políticas para tener el máximo eco. No tenemos intereses de partido y trabajamos en base a lo que consideramos mejor para Lleida. En este sentido, tenemos la mano tendida a otras agrupaciones y veremos cómo se desarrolla el resto de mandato. Por ejemplo, hemos llevado a cabo una asamblea para poner en revisión el reglamento de primarias, el cual pusimos en marcha desde la hipótesis de que nadie quería ir a las elecciones en conjunto con ningún otro grupo. Lo debatiremos y propondremos a las demás fuerzas que puedan o quieran acercarse a un proyecto común para barajar la posibilidad de hacer unas primarias conjuntas. Si vamos o no a las elecciones municipales es decisión de la gente. Son ellos quienes lo deciden, si dan validez al proyecto y si nos aportan más de 2000 firmas de apoyo, tal como hicimos en 2015. No venimos a dividir el voto y si no cumplimos estos requisitos no nos presentaremos a las elecciones municipales de 2019. No tomamos las decisiones por mayorías simples, ni por mayorías cualificadas, sino por consenso de la asamblea. Ninguna propuesta sale adelante si alguno de los asistentes no está de acuerdo. Esto nos da fuerza, porque el Comú no es ideológicamente uniforme, lo forma gente de diversas sensibilidades. Se trata de una asamblea muy heterogénea que trabajamos por el interés general, y este a menudo es muy complejo de identificar. ¿Se han visto afectadas las relaciones personales entre concejales y concejalas a raíz de la situación excepcional vivida en los últimos meses, tanto a nivel político, social como institucional? Esto depende del talante de cada uno, aunque es muy curioso cómo funcionan las dinámicas dentro del Ayuntamiento. Creo que, en general, la situación política pasa un poco por encima y que nadie tiene una relación de confrontación por rivalidades ideológicas. Que hayamos presentado denuncias contra algún personaje político por alguna acción suya no quiere decir que tengamos ninguna animadversión hacia la persona. Puede darse el caso de mantener relaciones más afables con gente que está en las antípodas ideológicas, mientras que con otros con los que supuestamente coincides con más cosas no haya manera de hablar. Aun así, entiendo que algunas fuerzas políticas nos consideran rivales directos en su sector de votantes y que esto les pueda suponer algún que otro conflicto. ¿Cuál sería el principal reclamo que hacen de cara al Ayuntamiento de Lleida? El Ayuntamiento está muy mal gestionado a todos los niveles y es totalmente opaco, a pesar de los premios que reciben en temas de Transparencia. Hemos hecho diferentes propuestas y dejado muy claro que hay otra manera de hacer las cosas. El problema no es que no sepan hacerlo, sino que no quieren y que se alimentan de intereses. Ha habido tantos episodios que marcan tantos defectos de funcionamiento del consistorio que cuesta definir cuál sería el más clamoroso. Han vivido muchos años muy tranquilos, con el "ir haciendo" como base, y esto ya no sirve. Ahora somos más grupos haciendo oposición de verdad y lo han notado. Referente al Plan de Ordenación Urbanística Municipal, han manifestado que intenta aprobarse sin el suficiente consenso entre los grupos y agentes de la ciudad El POUM es un desastre para la ciudad porque no se ha hecho en beneficio de los intereses generales. Hay muchos intereses económicos, se ha construido en los despachos con 3 meses y tiene una capacidad especulativa salvaje. Incluso tiene algunas ideas que a priori parecen bonitas, pero cuando miras el trasfondo te das cuenta de que siempre hay un interés particular detrás, de gente que tiene que ganar dinero. Tiene muchas perlas escondidas con la intencionalidad de llenar según qué bolsillos. Tampoco cuenta con el consenso de muchas de las fuerzas vivas de la ciudad como son los sectores agrario, comercial, industrial, restauración o vecinales. Hemos hablado con todos ellos y están horrorizados ante este planeamiento urbanístico. Por eso el equipo de gobierno lo plantea y lo aprueba inicialmente a toda prisa, porque si dejan un tiempo hubiera empezado a hervir y hubiera acabado explotando la olla. ¿Valoración ámbito nacional? Personalmente, me aterra un poco la sensación de improvisación, que realmente no haya un grupo que diga firmemente qué harán y cómo. Sería necesario que el grupo que tenga mayoría de votación pueda decir qué quieren hacer, que lo tienen muy claro y que lo harán de tal manera, pero la realidad es que están improvisando de una manera que no sabemos dónde nos llevará. En este ámbito nos mantenemos al margen y no hemos querido apoyar ninguna candidatura al Parlamento de Cataluña para no fracturar nuestra asamblea, la cual, como te decía antes, abarca diferentes sensibilidades.
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C CIUTAT
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