El GPS es un gran aliado para los cuidadores de enfermos de alzheimer, que mejoran en calidad de vida y ven cómo se les alivia la carga que sienten, hasta el punto de que casi desaparece, al no tener que estar pendientes de ellos en todo momento. Así lo demuestra un estudio, hecho por una enfermera de Llagostera, que se ha basado en las más de 700 encuestas que ha hecho a cuidadores y pacientes divididos en dos grupos, los que llevan el aparato y los que no. Y los resultados son contundentes: el 97,6% de los familiares con GPS afirman no tener sobrecarga mientras que el 75% que cuida pacientes sin el aparato admite que la tiene. "La calidad de vida de los cuidadores con pacientes con GPS mejora muchísimo porque saben que si se escapa lo encontrarán pronto y los usuarios pueden ir a su aire y no se sienten vigilados constantemente", subraya la autora del estudio que está ultimando una tesis sobre el tema. Esta semana ha presentado los resultados en un Congreso sobre enfermedades de Parkinson y Alzheimer que se hace en Viena. "Los resultados en parte son los esperados pero no se habían demostrado con datos", señala la autora, Glòria Ribas, una enfermera de Llagostera que está ultimando una tesis en el departamento de Psicología de la UdG con este estudio. Empezó en 2014 y ahora ya tiene los resultados definitivos.
Se demuestra que el GPS es un aliado para los cuidadores de enfermos de alzheimer en Llagostera
01 de abril de 2017 a las 07:40h
El estudio se fija en la calidad de vida y la sobrecarga de los cuidadores de pacientes con Alzheimer. En total ha encuestado a 509 cuidadores -254 que utilizan GPS y 255 que no-. Todos ellos son familiares, no hay ningún profesional y tienen una media de edad de 64 años. El 66% de los encuestados son mujeres y el 34% hombres. En cuanto a los pacientes, se han recogido 202 encuestas, todos con un estadio inicial de la enfermedad y capacidades para poder responder. De estos, 103 utilizan el GPS y 99, no. La media de edad es de 82 años. El 56% son mujeres y un 44% hombres. Buena parte de las encuestas se han hecho por teléfono aunque algunas han sido por Internet y en un número muy reducido en persona. En cuanto a la procedencia de los encuestados, la gran mayoría son de la demarcación de Barcelona y Girona, y algunos de fuera de Cataluña, como ahora Andalucía o Madrid. La autora, que ha hecho el estudio mientras combina el trabajo en el CAP de Cassà de la Selva, admite que lo más difícil ha sido poder hacer las encuestas por el tema de la protección de datos. Para encontrar a las personas que utilizan el aparato contó con la colaboración de un distribuidor de GPS y también con la Cruz Roja de Barcelona. A pesar de las dificultades, afirma estar satisfecha porque el objetivo que se había marcado eran unas 400 personas y las ha superado con creces. El 98% dice que no tiene sobrecarga gracias al GPS El trabajo cuantifica el nivel de sobrecarga de los cuidadores y las cifras son muy contundentes. De los 254 que se ocupan del paciente con el aparato, 248 (el 97,6%) sienten no tener sobrecarga mientras que sólo 1 caso (0,4%) dice que la tiene y 5 (2%) que es "intensa". En cambio, el grupo de cuidadores que no disponen del GPS admite tener sobrecarga. De un total de 255 encuestados, 63 (24,7%) dicen no tener sobrecarga mientras que 72 (28,2%) la tienen y 120 (47,1%) afirman que es intensa, es decir, que el 75,3% siente que la padece. El miedo a perderlos, la principal preocupación Un total de 411 cuidadores encuestados han detallado cómo conviven con la enfermedad y todos comparten una misma preocupación, que el paciente se pierda. Según Ribas, "el GPS les da tranquilidad, porque saben que si se les escapa como mucho tardarán horas en encontrarlo y no días como pasa en caso de que no lleven". Esta descarga de responsabilidad se nota también en su estado de ánimo y salud. "No les afecta al sueño y esto quiere decir que descansan mejor, que van menos al médico y que tienen una convivencia mucho más larga con el usuario, que se puede quedar en casa más tiempo y no tiene que ingresar en una residencia", añade. Por el contrario, los cuidadores que no tienen el aparato "no duermen bien, están angustiados y siempre están pendientes del usuario, que no se dejen ninguna puerta abierta, que no se les escape, que no se haga daño; algunos me dicen que se duchan con él al lado porque si no lo ven ya sufren", detalla la autora del estudio, que añade que algunos no quieren tomar medicación para dormir por miedo a no oír a la persona que cuidan. La autora está satisfecha porque se ha demostrado que este aparato "funciona muy bien" ante esta problemática. Cuidadores y pacientes salen beneficiados. Los primeros porque "dejan de sufrir porque saben que lo encontrarán pronto en caso de perderlo y los segundos, porque pueden pasear e ir a su aire sin sentirse vigilantes constantemente. "Y eso que no es cierto porque el GPS sí que los vigila pero ellos no lo notan", destaca Ribas. La enfermera defiende que el GPS debería ser gratuito para las familias que cuidan enfermos con demencia. Y pone el ejemplo de Barcelona donde desde los servicios sociales municipales ya se ofrece. "En otros lugares de Cataluña, sin embargo, la administración desconoce que es un aparato de gran ayuda para estos casos y las personas se tienen que enterar por el boca-oreja", lamenta.
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