La Audiencia de Lleida ha confirmado la prisión provisional para el hombre de 42 años, nacionalidad española y vecino de Lleida, detenido por el crimen de la calle Acadèmia. Según la resolución del juzgado del 9 de junio de 2017, el magistrado ordenaba prisión porque consideraba que existía riesgo de fuga teniendo en cuenta la gravedad de los hechos y también para evitar la ocultación o destrucción de pruebas ya que aún no se había encontrado ni el arma del crimen ni el ordenador portátil de la víctima. Su abogado recurrió esta decisión, pero la Audiencia ha rechazado este recurso al coincidir con el juzgado de instrucción 4 de Lleida y considerar que sigue existiendo riesgo de fuga por la gravedad de los hechos. El detenido se acogió en su momento a su derecho a no declarar y lo único que dijo, según su abogado, Roberto Salom, era que era inocente y que no tenía ninguna relación con los hechos. Tanto la fiscalía como la acusación particular, representada por Marta Duró, piden que se le acuse de un delito de asesinato ya que consideran que existen indicios de criminalidad razonables para considerarlo el autor del crimen.
El hombre de 42 años y nacionalidad española detenido por el crimen de la calle Acadèmia es vecino de Lleida y tiene antecedentes por maltrato en el ámbito del hogar. Los Mossos d'Esquadra detuvieron a J. L. R. el 7 de junio de 2017 en su domicilio, en la calle Juli Cèsar de la capital del Segrià, situado a sólo 500 metros del piso de la víctima. La mujer, una funcionaria de Enseñanza, de 61 años, fue encontrada sin vida y con varias heridas de arma blanca, en su piso de Lleida, el 17 de febrero de 2017. El detenido trabajaba como instalador de fibra óptica. Esto explicaría por qué los Mossos no encontraron la puerta de la víctima forzada. Según las actuaciones, los forenses calculan que la hora de la muerte fue entre las 14h y las 18h y que entre las 14h y las 19h el investigado es el único sospechoso que accede al edificio. Según las cámaras de seguridad de la zona, entró a las 14:30h y salió a las 15:04h. Además, un vecino declaró que sobre las 15h oyó un golpe seco y un gemido proveniente del piso de la víctima y los Mossos d'Esquadra encontraron restos que podrían ser de sangre en la chaqueta que el investigado llevaba el día de los hechos, así como en el interior de la puerta y en el asiento del conductor de la furgoneta de la empresa que solía conducir. La mujer vivía sola en el tercer piso del número 12 de la calle Acadèmia de la capital del Segrià y tenía a su madre, enferma de Alzheimer, ingresada en una residencia. Precisamente, fue el personal de la residencia quien aquel viernes llamó a los Mossos porque la víctima no había ido a buscar a su madre, como solía hacer, para ir a pasar el fin de semana con ella. La madre era su única familia cercana ya que su padre murió hace unos años, nunca se casó y no tenía hijos ni hermanos. Tenía una prima que es a quien representa la acusación particular. La víctima trabajaba desde el año 1977 en los servicios territoriales de Enseñanza en Lleida, aunque era originaria de la localidad de Vallobar, en Huesca, y era la responsable del archivo definitivo del departamento.
