A pesar de las falsas alertas de inseguridad en la zona, de riesgo de ataques terroristas en los campamentos, que pretendían oscuros intereses, quisimos viajar para pasar unos días junto a nuestras familias saharauis, de los niños que pasan el verano en nuestra casa y hacer seguimiento de los proyectos que desde entidades del territorio se impulsan: Vacaciones en Paz y la creación de aulas informáticas en las escuelas de los campamentos.
La intranquilidad que en un primer momento crearon las alertas, dejaron paso enseguida a la voluntad firme de viajar. Los que ya lo habíamos hecho en otras ocasiones conocemos bien los mecanismos que siempre articula el Frente Polisario para garantizar la seguridad de las familias y de los y las cooperantes que van a los campamentos de refugiados saharauis en Tindouf.
Por eso tuvimos claro que no podíamos abandonar a nuestros amigos, a nuestras familias saharauis en particular ni al Pueblo Saharaui en general. Que precisamente eso era lo que pretendían las maniobras de Marruecos seguidas por España: aislar al Pueblo Saharaui, que los amigos y las amigas de los saharauis abandonáramos a nuestros refugiados.
Hemos pasado una semana conviviendo con las familias saharauis, con nuestras familias. Hemos participado en reuniones de valoración con el equipo que organiza Vacaciones en Paz y con las familias de los niños que vienen a Cataluña. Hemos visitado el proyecto de dotación informática en una de las escuelas de secundaria de los campamentos que ha desarrollando Acció Solidària amb el Sàhara mediante una subvención del Ayuntamiento de Vilanova i la Geltrú.
Y de vuelta a casa tenemos el convencimiento de que no les abandonaremos nunca, que seguiremos viajando a los campamentos, que tendrán nuestro apoyo, que seguiremos a su lado mientras el Pueblo Saharaui no sea libre, mientras no pueda volver a su casa, a un Sahara Libre, sin ocupación marroquí.
Arianna, Eva, Manel, Nuria, Ot, Ruthi Susana