Miquel Casellas: "Los fantasmas de la administración pública"

11 de junio de 2019 a las 09:14h

En el mundo de la administración pública hay un montón de realidades que se pueden comprobar cada día haciendo su trabajo y ocupando su puesto de trabajo como ordena y manda una relación de puestos de trabajo bien hecha, pero a partir de ahí hay un montón de fantasmas físicos o espirituales que navegan entre la realidad y la ficción de cada día.

Hay una pequeña y selecta estela de empresas privadas que no es tan grande y se lo reparten en una o dos por especialidad que se encargan de sacar adelante todos los estudios que la administración pide para hacer realidad sus objetivos presuntamente lícitos. Hoy en día el papel lo aguanta todo y a partir de aquí sólo necesitamos un poco de literatura económica para llenar con fotos, estudios y estadísticas todo lo que haga falta. Estos profesionales tanto te hacen un estudio de los puestos de trabajo, como una valoración de los polígonos industriales de la comarca como un plan de excelencia. Ellos tienen muy claro que quien paga manda y lo visten según intereses del mandamás de turno que en vez de poner fibra óptica en los polígonos industriales le da más rentabilidad adjudicar esta estela de documentos que siempre acaban en el mejor lugar posible: un cajón. Dentro de los consistorios te vas encontrando a estas personas haciendo su trabajo. De tantas coincidencias parece que trabajan para la misma empresa que tú, pues evidentemente lo hacen para una empresa privada con un coste muy superior que uno hecho por la casa, pero no tiene tanto glamour como uno propio.

Dentro del mundo de la administración también hay algunos salarios que han sufrido un incremento que sale fuera de cualquier orden racional y justificativo de sentido común. En un momento dado siempre quedan los amigos y no se puede quedar mal con estas buenas personas que aparte de discutir su competencia en el cargo se les debe premiar por los servicios prestados a la causa. Personas que practican el baloncesto y que están dispuestas a ofrecer sus servicios a cambio de mantener o aumentar su estatus salarial. En estos días convulsos se les suele ver practicando el baloncesto con aquellos equipos que tienen posibilidad de jugar la final de la legislatura definitiva. Estos personajes son más inviolables que la Sagrada Constitución Española.

Otra de las cosas mágicas de los consistorios son las dietas o sueldos encubiertos que tienen asignados los políticos para ir al pleno, comisiones informativas o reuniones con compañeros de la comarca.

En algunos ayuntamientos está todo preparado de una manera que aunque sólo haya un único punto del orden del día se convoca todas las comisiones informativas y evidentemente el pleno para que todos los políticos cobren su salario encubierto. Si uno piensa que en agosto no reciben nada porque la actividad de los órganos colegiados es mínima, pues se monta por allí en medio una comisión informativa y al final de mes todos cobran lo mismo que en los meses con actividad política y todo el mundo se pueda pagar sus vacaciones de verano. Lo que se debe hacer es que todos los políticos cobren un salario anual según el trabajo y responsabilidad de su cargo y se dejen de poner precio a la asistencia a los diferentes órganos colegiados porque al final siempre cobran igual.

Evidentemente al pobre trabajador que entra de nuevo si le pueden poner una categoría inferior no le dan una superior, porque los trabajadores de la casa están al final de las prioridades de algunos consistorios, excepto los amigos y conocidos. Cuando el automático salta entonces la parte esencial deja de funcionar correctamente y es aquí donde surgen los problemas con una carencia de servicio a los ciudadanos que es el resultado de una pésima gestión.

Después tenemos los trabajadores eventuales que ocupan cargos de confianza que es la solución más clara a ocupar a unos compañeros de partido que no han entrado con los votos recibidos. Esta es la postura más clara, porque colocar a estos personajes como si fueran trabajadores "normales" de la administración tiene más delito que reconocer los cargos de confianza y todo es más claro y comprensible para todo el mundo. A ver la próxima legislatura qué milagros nos deparará.

Miquel Casellas

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