En El Vendrell llevamos desde finales de los 90 viviendo en una especie de bucle con un par de alcaldes que han marcado claramente la política del municipio y nos han llevado a nuestra situación actual, encabezando algunas de las estadísticas más tristes de Cataluña, como el paro, el fracaso escolar, la renta per cápita, entre otros. Esto ha sido un trabajo o mejor dicho una desidia enmarcada fuegos artificiales que ha abocado a nuestra realidad actual que será difícil de levantar porque no son capaces ni de hacer una reunión anual sobre el estado de la ciudad como marca el ROM. Tienen miedo de tocar con los pies en el suelo, no sea que algún partido les diga la verdad y no tenga ni filosofía para dar una respuesta mínimamente aceptable en el ámbito de un plenario municipal.
Nosotros que hace años que siempre acostumbramos a cerrar el ejercicio con un claro superávit resulta que teníamos al final de 2012 una deuda financiera de 89 millones de euros que correspondía al 195% de los ingresos corrientes. Unas cifras escandalosas que nos han llevado a unos últimos años de plena austeridad, sin inversiones y sólo cumpliendo los servicios básicos de mantenimiento y las fiestas y similares porque eso sí que es intocable en nuestra casa. Aunque los castillos de fuego tengan que durar cinco minutos no se pueden quitar porque tenemos que quedar bien con todo el mundo.
Carnicer que hace 40 años que se dedica a la política activa en los diferentes ámbitos de la administración, pero con un fuerte protagonismo en El Vendrell donde ha sido 21 años de alcalde en dos etapas marcadas por un claro paréntesis en medio, donde CDC entró a ocupar la alcaldía.
Carnicer puede decir que él ha ganado todas las elecciones municipales en las que se ha presentado con orgullo y satisfacción, pero también debe reconocer que pasó de grandes mayorías en la primera etapa a 4 concejales de 21 en su última convocatoria en 2015. Una gran bajada con la entrada en el consistorio de 8 fuerzas de las 9 que concurrieron a las elecciones. Después del inicio del boom de la burbuja inmobiliaria alrededor de 2007 el municipio entró a formar parte en la lista de los municipios más endeudados de Cataluña hasta que se tuvo que parar porque la cosa ya no daba más de sí. Ahora después de ponernos el cinturón unos años podemos decir que volvemos a tener una deuda similar a nuestro presupuesto anual que nos puede permitir hacer alguna inversión, pero aún no estamos limpios ni mucho menos.
Lo que se pregunta la gente es dónde han ido a parar las inversiones de estos años que alcanzamos niveles estratosféricos alrededor de los cien millones que tocaba el 200%. ¿Dónde se invirtieron el dinero? El gran problema es que si tú vas por el pueblo aparte de estos últimos años sin inversión no se ve que haya habido aquí una gran mina de dinero. ¿Dónde está este dinero? Este es uno de los temas pendientes que nadie tiene respuesta.
Por otra parte, otra es que el crecimiento de El Vendrell se ha hecho con los pies y pueden tener una ciudad bonita con su parte marítima y su parte de montaña hemos empezado a construir aquí y allá casas sin orden ni concierto y nos hemos dejado de unir el núcleo con los barrios marítimos, una tarea que tenemos pendiente y que tendremos que esperar a otro boom para seguir adelante.
Estos últimos 40 años han servido para que estemos en el mismo lugar donde estábamos con un montón de dinero invertido en estudios de un futuro que quizás sólo han servido para llenar campañas electorales que nunca se han cumplido. Hemos estado atrapados en un bucle en 40 años y ahora quizás cuando la vieja guardia se retire, quizás tengamos la oportunidad de salir de este día de la marmota y empezar a hacer algo con pies y cabeza. Esperemos que esto funcione porque ser el vagón de cola no es demasiado bueno que nos acostumbremos.
Miquel Casellas