En la segunda mitad de septiembre, Kenneth Martínez llegó a ser nombrado candidato del PSC a la alcaldía de El Vendrell después de un proceso innecesario porque todo el mundo sabía quién sería y, para colmo, no tuvo, según dicen, ningún voto en contra ni en blanco, o sea, todo a la una como pasaba en las grandes "democracias" del bloque del Este hasta hace unas pocas décadas que han ido derivando en nuevos proyectos más participativos.
En esta comarca, el precio que hemos pagado por la experiencia de algunos políticos es muy alto. El joven Kenneth venía a sustituir a uno de los alcaldes que más años ha estado gobernando en el consistorio vendrellense con 21 años de experiencia al frente de la capital nominal de la comarca del Baix Penedès. Uno mira El Vendrell de ahora y el de los años 80 y no sé si puede encontrar muchas mejoras. Nos hemos convertido en una ciudad dormitorio con grandes niveles de paro y fracaso laboral, entre otros datos estadísticos que no nos acompañan. Menos mal que nuestros caudillos siempre hemos apelado a la convivencia, igualdad y bienestar de nuestros conciudadanos, sino vete a saber dónde estaríamos si estos no hubieran procurado siempre por nuestro bien.
Esperemos que los nuevos mandamases no tengan tan buenas intenciones y empiecen a arreglar algo porque hay muchas cosas en el tintero, empezando por la casa grande y terminando en la última acera del municipio por arreglar. A ver qué pasa. Estamos en la situación cero. Después de un endeudamiento de medalla olímpica, volvemos a la normalidad con unos niveles que de momento igualan el presupuesto municipal, que es un dato que está dentro de la ley y que nos permite hacer algo y volver a la actividad.
Más allá de la costa, en la otra punta de la comarca tenemos otro alcalde que supera al de El Vendrell con 23 años mandando en Sant Jaume dels Domenys. Estamos hablando del incombustible Magí Pallarès que, ahora que no se presentó a las primarias de su partido de toda la vida que cada legislatura cambia de nombre, ha buscado otro rincón en este amplio abanico municipal de la comarca y también quiere volver a probar suerte al frente del municipio. Por lo que se ve desde aquí, la actualidad del municipio sigue, parece que sigue en silencio, sin grandes milagros ni sobresaltos. Pura rutina.
En Calafell, Joan Maria Triadó también es de la vieja guardia, pero se ha colocado en el gobierno de concejal con cartera y fue haciendo sin la agenda del alcalde y su sofá que tumba por todas partes escuchando a la gente.
Lo más normal en las próximas municipales es que las personas que iban en listas en el siglo pasado den paso a las nuevas generaciones de gente que ya le toca gobernar sus municipios porque ya hace años que espera en el banquillo de la política a ver si hay suerte. Muchos ya han desistido y posiblemente ahora son más felices que antes sentados a que el entrenador del partido los ponga en unos lugares privilegiados de las listas.
Todos estos profesionales de la política ya tienen lugar donde poder seguir obteniendo un buen salario en caso de que aún no tengan la jubilación. Entre los consejos comarcales, diputaciones y empresas amigas seguro que encontrarán su nómina asegurada. No hace falta en muchos casos ni que vayan a fichar porque en algún caso mejor en casita y entretenido.
La situación catalana actual y española puede generar muchos cambios en los municipios de nuestra casa porque en poco tiempo han cambiado muchas cosas y algunos aún utilizan los mismos métodos que a finales del siglo pasado, que pueden ser útiles para algunos de sus contemporáneos pero no llegarán a la gran masa de votos que es quien marca la diferencia en el último momento.
Hemos pagado muy alto el precio de algunos políticos que lo único que tenían era experiencia porque solo hay que ver el resultado de su largo mandato. Sin ideas y sorteando las demandas del pueblo. Ya toca hacer algo. Estamos en un lugar que no nos merecemos.
Miquel Casellas