Los Mossos d'Esquadra reciben más de ocho denuncias al mes de personas mayores de 65 años del Camp de Tarragona que sufren maltratos en su hogar. Estos casos, que afectan mayoritariamente a mujeres, incluyen violencia física, abusos psicológicos, desatenciones y engaños económicos por parte de las personas que conviven con ellas, ya sean familiares o cuidadores. Los vínculos emocionales con los agresores y las limitaciones ligadas a la edad hacen que solo una de cada diez víctimas termine presentando denuncia, según la encuesta de seguridad pública de Cataluña. Por este motivo, el trabajo en red entre los agentes sociales y la policía es clave para hacer aflorar las violencias domésticas que se viven en silencio, según subraya a la ACN el jefe de la Unidad Regional de Proximidad y Atención al Ciudadano (URPAC), el sotsinspector Raül Aguilar.
Durante todo el año pasado, los Mossos d'Esquadra recibieron 103 denuncias por este tipo de violencia en el Camp de Tarragona, una cifra muy similar a la de 2015 -cuando se tramitaron 107-. De estos procedimientos que afectaban a personas mayores, 95 correspondían a violencias domésticas y ocho eran procedimientos por violencia de género en el ámbito de la pareja. En un 65% de los casos denunciados el año pasado en Tarragona, las víctimas eran mujeres. Según la encuesta de seguridad, en el 26% de las ocasiones las agresiones y los maltratos son llevados a cabo por los hijos, mientras que el resto son obra de otros familiares -nietos, hermanos u otras personas- que conviven en el núcleo familiar. A mayor distancia se encuentran las amistades o conocidos y, en menor medida, los cuidadores profesionales. El maltrato psicológico, en el que la víctima es ignorada y menospreciada, es el más frecuente. También destacan las negligencias, donde los maltratos a las personas mayores se producen por omisión. No darles la medicación, no proporcionarles una alimentación correcta, no hidratarlos o no cuidar su higiene, son algunos ejemplos. Detrás de algunas conductas abusivas también se esconde una motivación económica. Así, se han dado casos de familiares que se quedan con la pensión o venden joyas de sus mayores para obtener dinero. Por último, la violencia física solo aparece en una de cada diez situaciones de violencias domésticas, aproximadamente. Una realidad oculta: la mitad de los casos nunca se conocerán Los mossos sostienen que solo se denuncian aquellos casos más evidentes y graves, como los que implican una violencia física, por lo que hay un gran número de personas que sufren en silencio. De hecho, según la encuesta de seguridad, solo una de cada diez víctimas termina presentando denuncia a la policía; la mitad, nunca lo denunciarán ni lo harán saber a los servicios sociales o sanitarios. La relación familiar con los maltratadores, las limitaciones propias de la edad y el hecho de que los maltratos se produzcan en casa son factores que juegan en contra. "Siempre cuesta denunciar a un familiar, sea quien sea, y la gente mayor también tiene miedo a que se conozca públicamente, por vergüenza", señala el jefe de la URPAC, Raül Aguilar. Además, en las violencias filioparentales, a menudo los agresores sufren una enfermedad mental o tienen una adicción, y esto puede hacer que las víctimas tengan miedo a represalias o que se encuentren ante un dilema. "Si al hijo lo tienen que echar, ¿a dónde irá?, se preguntan. Son temas que lo complican", reflexiona el sotsinspector de los mossos. Además, existe también una "falta de conciencia" por parte de las víctimas de maltratos o abusos. "Algunos no saben que no cambiarles de ropa o no darles la medicación es un maltrato, porque quizás lo asocian a agresiones más físicas", relata Aguilar. Al mismo tiempo, las personas con problemas de movilidad y demencias son especialmente vulnerables porque tienen más dificultades para poder comunicar los hechos. Por eso, los Mossos d'Esquadra trabajan codo a codo con los actores que entran en contacto con estos colectivos, como los servicios de teleasistencia, los médicos o los servicios sociales, para combatir y hacer aflorar los maltratos. La policía recuerda que, además de la comisaría más cercana, las víctimas tienen a su disposición los teléfonos 112 (emergencias), 061 (CatSalut Responde), 900 300 500 (de atención a personas mayores) y 900 900 120 (contra la violencia machista) para denunciar los hechos. Asimismo, el Plan Integral de Seguridad para personas mayores (2015-2018) del Departamento de Interior establece un protocolo de actuación para detectar posibles violencias domésticas. En este caso, las patrullas de seguridad ciudadana de la policía catalana analizan los antecedentes violentos que puede haber en la familia, las condiciones de la vivienda y el estado en que se encuentra la persona mayor -dónde duerme, si tiene miedo o si presenta moratones y rasguños, entre otros- y, si es necesario, dan la alarma. Consejos de seguridad Junto a los maltratos, los Mossos d'Esquadra también hacen hincapié en dar consejos de seguridad a las personas mayores para evitar que puedan ser víctimas de robos, hurtos o estafas, ya que se las considera un colectivo vulnerable. No abrir la puerta a personas desconocidas, estar alerta a posibles engaños -como los abrazos de desconocidos o los falsos revisores del gas- y procurar ir al cajero en compañía, son las principales recomendaciones de la policía. El año pasado, las Oficinas de Relaciones con la Comunidad y Oficinas de Proximidad de los Mossos d'Esquadra en el Camp de Tarragona llevaron a cabo 160 reuniones en el ámbito de la gente mayor y realizaron charlas sobre consejos de seguridad a más de 700 personas mayores de 65 años del territorio.
