Lluís Puig: "Este verano podría ser el mejor de la historia de Palamós"

27 de julio de 2022 a las 14:26h

Palamós es uno de los principales destinos turísticos de la Costa Brava. Después de una pandemia, que el municipio ha logrado superar gracias a los turistas nacionales y a la promoción de su naturaleza, llega un verano con previsiones altas. Más allá de esto, Palamós también encara grandes retos de ciudad como el nuevo contrato de basura o un nuevo plan de Juventud, para redefinir el ocio juvenil. De todos estos temas habla su alcalde, Lluís Puig, en esta entrevista en La Ciutat.

La pandemia ha modificado el mandato. ¿Cómo habéis gestionado este imprevisto?

Realmente puso a prueba la resistencia de las administraciones, porque tienen un funcionamiento muy garantista pero muy lento. Les cuesta adaptarse a cualquier cambio. Entonces, intentar redirigir todos los esfuerzos para atender la emergencia de la covid fue un reto. A nivel interno, estructural y de atención a la ciudadanía. Fue un test importantísimo para ver la adaptabilidad de las administraciones. 

La incertidumbre era una de las principales barreras.  

Hacíamos unas previsiones, pero podía ser que al cabo de una semana cambiaran. Todo era tan líquido, que no había ninguna certeza de que el trabajo tuviera una continuidad. Funcionamos con ensayo y error. Por ejemplo, nos comunicábamos con el resto de municipios para ver qué había funcionado o compartir experiencias y angustias de aquellos días.

Después de unos veranos a medio gas, parece que éste será 100% normal. ¿Qué previsiones tenéis?

En 2021 ya fue un buen año. En verano la cosa estaba más o menos normalizada y la gente tenía ganas de aire libre. Precisamente, en los últimos años hemos trabajado mucho en este entorno privilegiado que tenemos en Palamós. De cara a este año, prevemos seguir la misma tónica. Los indicadores muestran que podría ser el mejor verano de la historia. Por lo tanto, trabajamos con la idea de que tendremos una gran afluencia de público y que la gente quiere estar al aire libre. Intentaremos que nuestro entorno natural esté preparado para acoger a todos los visitantes.

¿Qué medidas implementáis para adaptar el municipio al turismo más natural?

A escala infraestructural hemos hecho dos obras muy importantes. La adecuación del entorno del castillo para hacer compatible que la gente se dirigiera al paraje, al mismo tiempo que se respetaba el entorno natural. Hicimos una serie de obras que permitieron mejorar esta simbiosis. La otra es el camino de ronda con una mejora que permite conectar el núcleo de Palamós con el castillo. Más allá de esto, también hemos abierto el Centro Trail Palamós, un lugar donde hay toda la información para disfrutar del entorno natural.

Ahora se sacará adelante la reforma urbana de las calles del barrio de la playa. ¿Cómo ha evolucionado el urbanismo de Palamós este mandato?

Hace tiempo que trabajamos en este sentido. Cada vez que hacemos una obra de urbanización integral, como la del barrio de la playa, siempre priorizamos al peatón y al ciclista. Esto quiere decir hacer aceras más anchas, articular carriles bici o situar arbolado que dé sombra a la gente. Por lo tanto, trabajamos en esta ciudad más humana de la que en los últimos años nos habíamos alejado un poco.

Algunas organizaciones ecologistas se opusieron a la urbanización de la Fosca. ¿Cómo ha gestionado la polémica y de qué manera se lo habéis explicado?

Siempre les decimos lo mismo. Tenemos un plan urbanístico municipal desde 2007 que da unos derechos urbanísticos a los propietarios de solares y tienen todo el derecho del mundo a poder urbanizarlos. Si preguntas si nos gusta, la respuesta es no. Pero tienen unos derechos consolidados y retirarlos supondría una afrenta económica insostenible. Nos pasó lo mismo con los edificios de la Pineda d'en Gori. Además, se hace difícil justificar por qué unos solares sí y los otros no. Lo importante es que la ciudadanía incida cuando se redactan los planes de ordenación urbana porque, una vez aprobado, es muy difícil cambiar cosas.

Hablas de la participación ciudadana. En este mandato se han impulsado también muchas encuestas ciudadanas con los diferentes proyectos que habéis planteado.

Intentamos trabajar la cultura de la participación. Que la gente entienda que a nosotros nos interesa saber su opinión, sobre todo en las fases tempranas. Lo que estamos viendo es que poco a poco se añaden, pero todavía es un sector minoritario el que participa.

¿De qué manera se puede incentivar?

En los proyectos que son de municipio intentamos llegar por todas las vías: buzoneando, a través de las redes, los medios de comunicación... intentamos que la gente tenga conocimiento y le sea muy fácil participar. La cosa mejora, pero cuesta y nos gustaría que el porcentaje fuera mayor porque daría más legitimidad. 

También tenéis sobre la mesa la redacción del nuevo contrato de basuras. ¿Qué queréis plasmar?

Dos líneas muy importantes. La primera, el paso de la recogida en contenedores a una de puerta a puerta. Las nuevas líneas de recogida de residuos y de sostenibilidad ambiental hacen que, para conseguir unos buenos porcentajes de recogida selectiva, el modelo más óptimo sea el puerta a puerta. Cada uno se responsabiliza de sus mismos residuos. Se visitará domicilio a domicilio para explicar cómo funcionará.  Por otra parte, tenemos también el contrato de limpieza urbana. La ciudadanía cada vez es más exigente con la limpieza de su entorno y, por tanto, queremos ver cómo mejorarla. Obviamente, necesitamos de la colaboración de la ciudadanía para mantener limpio el entorno. 

¿Qué papel tiene la encuesta abierta sobre la basura y la limpieza?

Es una encuesta de recogida de información. Pretendemos que la gente nos diga cuáles son las fracciones que más tiene en casa  y necesitan ser recogidas con más frecuencia. Además, también los imputs de limpieza cerca de su domicilio para potenciarlo.

Otro reto es la descarbonización y la transición energética. ¿Cómo la afrontáis?

Desde hace un tiempo cada año ya hacíamos una acción de sustitución de luminarias para intentar disminuir el gasto energético. Además, implementamos nuevas medidas como cargadores eléctricos en la vía pública y especialmente las placas eléctricas que hemos metido en el Ayuntamiento y ahora lo haremos en la biblioteca. La intención es que estos equipamientos sean autosuficientes y, si es posible, poder distribuir energía sobrante a los hogares del entorno con las comunidades de energía. Es un tema que encontramos muy interesante para que se puedan beneficiar aquellas familias más necesitadas.

¿Cómo bonificáis la implementación de placas en las casas particulares?

De dos maneras. Las viviendas que ponen placas tienen un 95% de bonificación en el impuesto de construcciones y durante los tres primeros años tienen un descuento con el recibo del IBI. Buscamos que entre el ahorro energético y de impuestos cubran la inversión rápidamente.

Habéis iniciado la redacción del Plan de Juventud. ¿Qué problemáticas espera abordar?

 Intentamos que el plan haga de efecto llamada de aquellos jóvenes que se han encerrado en su entorno cercano a raíz de la pandemia y les cuesta volver a la presencialidad. Uno de los objetivos principales es captarlos. Por otra parte, queremos incidir en acercar hacia las entidades a estos jóvenes que sí hacen quedadas en el espacio público, pero lo hacen a través de botellones. Intentaremos que el plan busque la manera de que la juventud se acerque al punto joven, participe en las actividades y sobre todo proponga nuevas. La juventud necesita actividades diferentes a las de hace 5 años porque cambian rápido sus hábitos y hay que estar atento para actualizarlos.

Muchas veces es el mismo municipio el que no propone un modelo de ocio alternativo para los jóvenes.

Totalmente de acuerdo. Por eso, con la redacción del plan se intenta hacer que los jóvenes participen. No tendría ningún sentido que hiciéramos un plan de espaldas a la juventud. Son ellos los que nos tienen que decir qué quieren y qué necesitan la administración.

¿Qué esperas de este año de mandato que queda?

Uno de los principales retos es el proyecto del nuevo paseo de Palamós. Este abril se ha terminado la participación ciudadana, tenemos unos objetivos que nos ha marcado la ciudadanía y ahora hay que plasmarlo en un proyecto. Seguramente no empezarán las obras antes de 2023, pero sí que nos gustaría tener definido el proyecto.  Por otra parte, es importante dar cierre al plan director del puerto. No es responsabilidad directa, pero hay una incidencia y una interrelación muy grande. Tenemos también ganas de ver empezada las obras de la estación de autobuses que nos permitirá eliminar el tráfico pesado en el interior del municipio. En el tema de la vivienda, tenemos dos proyectos muy avanzados y nos gustaría que empezaran a finales de 2022 o principios de 2023. La pandemia ha hecho que se retrasara todo un año y medio y seguramente antes de elecciones no estarán terminados.