Laia Estrada: "Ballesteros ha tenido que venderse a la derecha rancia para sobrevivir"

21 de febrero de 2018 a las 08:34h
  • ¿Cómo estás viviendo la situación política en Cataluña?

Con mucha preocupación. La desobediencia y la unilateralidad son los únicos caminos que nos dejan cuando al otro lado no hay nadie para dialogar. Esta determinación que compartíamos el 1-O y el 3-O parece que no está, y mientras estamos decidiendo cuáles son los próximos pasos, Madrid no perdona y tenemos a la gente desconcertada.

  • Desde la CUP Tarragona habéis acompañado y mostrado apoyo a Mireia Boya. ¿Cómo lo has vivido?

Ha sido una buena noticia porque íbamos con la inquietud de que tuviéramos que añadir a Mireia a la lista de rehenes, de presos políticos del Estado español. La determinación de Mireia rompe con lo que hemos visto hasta ahora porque lo que pase en Madrid en términos judiciales, también nos afecta al resto del pueblo. La represión se está extendiendo y se está juzgando a todo un pueblo. Estamos viendo la respuesta de quien se ha atrevido a cuestionar el Status Quo, y ésta emana de los principios franquistas y fascistas.

  • ¿Qué balance haces de este 2017 en clave municipal?

Estamos viviendo el fin de una etapa, la etapa "Ballesteril", es evidente que están cayendo las máscaras. Se ha visto cómo Ballesteros ha tenido que venderse a la derecha rancia para poder sobrevivir con un proyecto que en ningún caso ha dado respuesta a las necesidades reales de la ciudad, como los Juegos Mediterráneos, que son proyectos que acaban haciendo el ridículo. Sin embargo, hago un balance positivo porque hemos visto movilización por parte de la gente, pero no sólo la hemos visto por el tema independentista, sino también por cuestiones urbanísticas como es el proyecto de la Budallera. También hemos visto protestas ante las desatenciones que tenemos en todos los barrios, no sólo los periféricos: Tarragona centro, la Parte Baja, la Parte Alta…

  • ¿Qué ha aportado la CUP al Ayuntamiento?

Aire fresco, cuestionamiento y transparencia. Hemos hecho piña con otros partidos de la oposición que también querían sacudir este orden imperante en clave local y que parecía que las cosas no se pudieran cuestionar. Hemos pedido las dimisiones pertinentes cuando hemos visto que las cosas no se estaban haciendo bien, no sólo en materia de corrupción –como en su momento, por el caso Inipro, pedimos la dimisión de Ballesteros y de Begoña Floria-, sino también la de Javier Villamayor cuando los Juegos Mediterráneos –el gran proyecto estrella- se habían estrellado en el momento de prorrogarse.

  • ¿Cómo valoras la gestión que hace Ballesteros?

Es una gestión de la miseria. Da soluciones superficiales a problemáticas colectivas. Es una gestión totalmente agotada.

  • ¿Cumple su programa electoral?

No. Desde la CUP defendemos que la ciudadanía no sólo debe fiscalizar, sino también debe tener voz y voto en la gestión de su día a día. Hay quien gobierna de espaldas a la población y pensamos que es Ballesteros, su gobierno y sus socios del Partido Popular.

  • ¿Cuáles son las grandes prioridades que necesita Tarragona?

Se necesitan políticas participativas reales y que esto esté instaurado dentro de la lógica del gobierno municipal. También necesitamos una auditoría de la deuda que nos hipoteca y por qué destinamos millones de euros –anualmente- a pagar una deuda que no sabemos de dónde sale. Una de las otras cuestiones es avanzar a una plena municipalización de los servicios públicos para no sólo garantizar unas mejores condiciones laborales para los trabajadores y trabajadoras, sino también para así fiscalizar mucho mejor el servicio que se presta. Así, a buen seguro que habría mejor calidad y un ahorro de dinero. Uno de los ejemplos sería en el caso de la basura. También se necesitan políticas urbanísticas al servicio de la población porque se apuesta a hacer macroproyectos urbanísticos y lo que hay que hacer es mirar cuántos edificios tenemos deteriorados, qué ayudas tenemos que dar para su rehabilitación… El espacio público también está deteriorado.

También es necesaria una salvaguarda del medio ambiente, tenemos por un lado, un anillo verde que es un pulmón increíble y que no se la protege como se merece. Y por otro, los polígonos industriales. En el norte sabemos qué respiramos porque la plataforma Cel Net consiguió que se hiciera un estudio de la calidad del aire. En el sur, seguimos sin saber qué respiramos. También necesitamos políticas sociales para conocer cuál es la realidad que tenemos en Tarragona. No tenemos un diagnóstico real.

"La opacidad debería ser la mascota oficial de los Juegos Mediterráneos"

  • ¿Hay corrupción en el Ayuntamiento de Tarragona?

Sí, es evidente. Una está demostrada y es el caso Inipro. Desgraciadamente, hay prácticas corruptas que no se pueden llevar a la Fiscalía. En Tarragona existe clientelismo. Aparte, también hay casos aparcados como el caso del parking Jaume I y que es un claro ejemplo de corrupción.

  • ¿Hay opacidad en los Juegos Mediterráneos?

La opacidad debería ser la mascota oficial de los Juegos Mediterráneos.

  • Estáis luchando por la Memoria Histórica de la ciudad. ¿Cómo está el proceso de retirada de las placas franquistas de los edificios de la ciudad?

No nos consta que se haya avanzado con las medidas que se comprometió el gobierno. Nosotros hemos dicho que si no se cumplen los compromisos adquiridos, haremos un llamamiento para que estas medidas se lleven a cabo de forma popular. Ya no se trata de una moción, sino que la ley prohíbe la simbología fascista. En Alemania no te encontrarías placas con la esvástica. Es que esto es inadmisible. Y aquí lo tenemos como naturalizado porque no ha habido una revisión. Ni se ha hecho justicia ni reparación a la dictadura fascista. Se ha pasado de puntillas, no sea caso que cuestionemos los poderes fácticos.

  • Habéis sido muy críticos con el nuevo Centro de Arte de Tarragona.

La cultura no es una prioridad para esta ciudad, lo podemos ver con los ejemplos como construir otro teatro en el centro mientras el Metropol caía a trozos y que se ha cerrado para poderlo arreglar, entre otros. La política cultural no se toma de forma seria lo que es velar para que Tarragona tenga equipamientos y una programación cultural.