En los últimos diez años, la Universitat Rovira i Virgili (URV) ha mejorado los indicadores de igualdad, pero aún mantiene una brecha de género en los puestos de liderazgo. Durante el Claustro de este martes, en el que la institución ha prorrogado el segundo Plan de Igualdad, se ha puesto de relieve que las mujeres suponen el 57% de la comunidad universitaria pero aún tienen poco peso en los puestos de responsabilidad. Así, sólo el 29% de grupos son dirigidos por mujeres y en dirección de proyectos de investigación competitivos la cifra apenas se eleva al 35%. Las alumnas, sin embargo, presentan un mayor rendimiento y una tasa de abandono más baja que los estudiantes hombres. En cuanto al Personal Docente e Investigador (PDI), se han producido avances en algunos aspectos como es la cantidad de mujeres dedicadas a la docencia e investigación universitaria en la URV, que son el 50% -eran el 41% en 2007-. No obstante, se constata una pérdida de mujeres en las primeras fases de la trayectoria profesional, ya que en los últimos años la incorporación de mujeres en las figuras de personal investigador en formación se ha visto reducida.
El peso de las mujeres se reduce a medida que las categorías profesionales son superiores. Por ejemplo, si bien la evolución respecto de 2007 es favorable, aún no es igualitaria. Por cada 1,8 hombres titulares de universidad, hay un catedrático, pero en cambio, hay tres mujeres titulares de universidad por una catedrática.
La rectora, María José Figueras, también ha explicado que en los órganos de gobierno el peso de las mujeres se sitúa en torno al 40%, pero que es necesario mejorar la proporción en el consejo social, donde tan sólo representan el 20%.
La presencia de mujeres como estudiantes es mayoritaria en todas las áreas de conocimiento, excepto en Ingeniería y Arquitectura. Se constata, por tanto, un interés creciente de las mujeres por la formación universitaria en la mayoría de enseñanzas excepto algunas titulaciones que continúan fuertemente masculinizadas.
En cuanto al rendimiento, las mujeres terminan los estudios en el tiempo estipulado en un 82,8% de los casos por un 78,3% de los hombres. Ellas también tienen una tasa de abandono menor en primer curso, de un 15% por un 21,4% de los hombres.
Solicitud formal a la Generalitat por la nueva facultad
Por otra parte, la rectora ha insistido en que las obras de la segunda fase de la facultad de Educación y Psicología en el Campus Catalunya comenzará en enero, pero ha admitido que aún no han tomado una decisión sobre cómo hacer frente al resto del proyecto. En este sentido, Figueras ha avanzado que próximamente harán una solicitud formal a la Generalitat en la que harán constar por escrito que la URV no puede terminar la obra por sí misma.
Durante el Claustro, la rectora también se ha referido a una nueva metodología para reducir los plazos de aprobación de nuevas propuestas de grados y másteres oficiales; la preparación de una nueva convocatoria de equipamiento docente orientada a titulaciones de reciente creación; la revisión de los calendarios académicos y del POA con el objetivo de que el inicio del curso se haga dos semanas más tarde, y que se está valorando la opción de que los centros puedan abrir en agosto.
El Síndic apuesta por la mediación y el arbitraje para evitar los tribunales
Por su parte, el Síndic de Greuges de la Universidad, Josep Canício, ha presentado el informe de las actuaciones realizadas durante el curso 2017-18. De las 47 intervenciones, la mayoría las han solicitado estudiantes y tienen relación con la revisión de evaluaciones, las prácticas externas, la organización docente o la supresión de optativas. Además de las actuaciones de carácter académico, el segundo gran bloque son las de carácter directamente económico.
Canício ha apuntado que, dado que sólo se puede acudir al recurso contencioso administrativo una vez se cierra la vía administrativa en la Universidad, sería necesario estudiar nuevas fórmulas aplicables al ámbito universitario de los "métodos alternativos de resolución de conflictos", como la mediación o el arbitraje. De este modo, dice, se rompería la barrera que supone el recurso contencioso administrativo.
