El acto institucional para formalizar el inicio de las obras del Museo de Arte de Lleida –actual Museo Morera- se realizará, finalmente, a principios de enero, según ha explicado el alcalde Fèlix Larrosa. La Paeria tenía previsto celebrarlo este martes pero ha decidido posponerlo ante la imposibilidad por "motivos de agenda" de que algunas de las autoridades invitadas pudieran asistir. Sin embargo, Larrosa ha explicado que ya se está trabajando en el interior de la antigua Audiencia, donde se ubicará el equipamiento, en tareas de vaciado del edificio y para trasladar el nodo de comunicaciones existente. Así, en enero, una vez finalicen estos trabajos, las obras propiamente dichas de adecuación y rehabilitación del edificio ya comenzarán, con la entrada de máquinas para efectuar trabajos de excavación y sondeos arqueológicos. Las obras de la futura pinacoteca de Lleida se iniciarán formalmente en enero, después de que se terminen los trabajos de vaciado del edificio de la antigua Audiencia, situado en rambla Ferran, y después de que ya se haya completado el traslado de los trabajadores municipales que ocupaban el inmueble. Las obras de la sede definitiva del Museo Morera, que está previsto que se alarguen unos dos años, cuentan con un presupuesto de más de 4,4 millones de euros (con IVA), aportados por la Paeria, Diputación de Lleida, Generalitat, Estado y provenientes de ayudas del fondo europeo Feder.
El proyecto del nuevo Museo de Arte de Lleida (nueva denominación que tomará el actual Museo Morera) plantea una museografía flexible, modular, neutra y plenamente accesible como elementos identificadores del nuevo Museo. Todas las salas de exposiciones previstas (1ª, 2ª, y 3ª plantas) están concebidas de la misma manera, para permitir su reconfiguración permanente.
La planta baja, pensada como una especie de plaza pública, incorpora los servicios de acogida del visitante, la tienda y los espacios de interpretación de los contenidos del museo con el visitante. Esta idea va en la línea de reforzar el eje entre la Rambla Ferran, el vestíbulo y el espacio que se crea arquitectónicamente en sentido vertical a través de la apertura del patio central hasta llegar a la terraza. La última planta del Museo (5ª) acogerá los espacios complementarios de la museografía: la sala de actos polivalente y el aula didáctica. Contará también con una terraza mirador con vistas a la Seu Vella.
Como una extensión de las salas de exposición, buena parte de las reservas del Museo (4ª planta) serán visitables. Se trata de una innovación museográfica que tiene el objetivo de superar los límites espaciales que condicionan y limitan el espacio físico de los museos y facilitar al máximo el acceso a sus colecciones. Este espacio de reserva será complementado con otro espacio en la planta baja, éste del todo privado, que funcionará como taller básico de conservación y de espacio de recepción de los bienes artísticos que recibe el Museo.
La intervención arquitectónica tiene como objetivo reconfigurar y reformular el edificio y proyectar un nuevo hito urbano destacado y equilibrado, fundamental para dotar de una nueva singularidad al Museo. La pinacoteca configurará un nuevo equilibrio entre el edificio y la ciudad, tanto en relación a la Rambla de Ferran como a la interacción visual con la Seu Vella.