El alcalde de Lleida, Fèlix Larrosa, ha visitado hoy la finca que ocupa el antiguo Molino de Cervià, un edificio de origen medieval situado en la partida de Grenyana, que tiene la consideración de Bien Cultural de Interés Local y que acaba de pasar a formar parte del patrimonio municipal, tras un acuerdo con sus anteriores propietarios.
"Hoy estoy contento porque después de tres años de negociaciones duras, hemos llegado a tomar posesión del espacio del Molino de Cervià, del siglo XVII, que debe configurar una sede más del Museo territorial del Agua que gestionamos desde la Paeria. Ahora empezaremos a trabajar para ordenar todo el espacio para poder estudiarlo con calma para ver las posibilidades que genera. Debe ser un espacio de disfrute, observación e interpretación. Hay un salto de agua en el mismo molino que nos debe permitir entender los usos agrícolas y de generación de energía", ha apuntado el paer en cap.
El área municipal de Patrimonio trabaja ya en la consolidación de estos restos. La primera tarea que se ha llevado a cabo es poner una valla en torno al recinto, para evitar el acceso de personas no autorizadas, y próximamente se procederá a llevar a cabo el desbroce del espacio, que ahora cuenta con una vegetación muy espesa que impide incluso ver la mayor parte del edificio. Una vez limpio, se hará un levantamiento de planos, un estudio histórico y un primer proyecto de consolidación para frenar su deterioro.
"Es una muy buena noticia para Lleida. Siempre presumimos de patrimonio y durante este mandato hemos llegado a un acuerdo por Sant Ruf y ahora por el Molino de Cervià. Estamos recuperando espacios patrimoniales que nadie se hubiera pensado hace tres años que los acabaríamos recuperando", ha añadido el paer en cap. La visita también ha contado con la participación del concejal de Medio Ambiente, Joan Queralt, y de la presidenta de la asociación de vecinos de Grenyana, Dolors Comes.
El Molino de Cervià tiene sus posibles orígenes en el siglo XII, aunque se hicieron restauraciones en los siglos XV y la última, en el XVII. Ya formaba parte del Plan Especial de Protección y Catálogo de Elementos Históricos-Artísticos-Urbanísticos y de Interés Natural del año 1982 y con el nuevo Plan de Ordenación Urbanística Municipal (POUM), en fase final de aprobación, pasará a formar parte del nuevo Catálogo de bienes protegidos. Se prevé un nivel de protección 2, que conlleva la conservación del elemento y que se aplica a bienes de valor singular que han perdido su coherencia original a causa de sucesivas intervenciones o por un progresivo deterioro y que merecen el restablecimiento de los rasgos definitorios.
