La Paeria aprobará por unanimidad declarar el estado de Emergencia Climática

24 de septiembre de 2019 a las 07:21h

El alcalde de Lleida, Miquel Pueyo, ha anunciado hoy que la ciudad de Lleida se adherirá a la Declaración de Emergencia Climática, con una declaración institucional que se leerá en el próximo pleno y que ha sido consensuada con todos los grupos municipales. "El día 27 se hace un día de huelga universal para alertar sobre el cambio climático. Aquel día en la Paeria haremos un pleno ordinario y aprobaremos por unanimidad una declaración del Ayuntamiento para apoyar las movilizaciones contra el cambio climático y también asumiendo que debemos poner en marcha determinadas transformaciones. Debemos comprometernos a actuar de forma decidida y urgente ante los retos que plantea la emergencia climática", ha afirmado Pueyo

"Este Ayuntamiento considera una prioridad actuar, con todas las medidas que estén a su alcance, para contribuir a revertir el calentamiento global. Somos corresponsables de los retos y la salud de nuestros ciudadanos y, por lo tanto, debemos actuar ante esta emergencia climática que afecta de una manera objetiva y no hipotética la salud humana, la biodiversidad y que nos trae un incremento de olas de calor y de lluvias intempestivas y desordenadas", ha señalado el paer en cap, que ha recordado que estudios recientes constatan el aumento de las temperaturas, también en Lleida.

El teniente de alcalde de Vivienda y Transición Ecológica, Sergi Talamonte, ha defendido la necesidad de aplicar "medidas valientes" para combatir la emergencia climática desde los municipios, además de apoyar las movilizaciones del viernes 27. "No solo serán palabras, sino hechos concretos. Podemos anunciar ya bonificaciones por la implantación de captadores solares, actuaciones importantes de movilidad para la pacificación del tráfico, con más zonas 30 y medidas de apoyo al transporte no contaminante. También mejoraremos la cuestión de las sombras, con refugios climáticos y una replantación importante de arbolado que se llevará a cabo en otoño y en los próximos años, para mejorar la situación de sombras en la ciudad. Además, pondremos en marcha la Agencia de la Energía de Lleida, que debe ser una estructura que asesore y apoye el cambio de modelo energético en la ciudad, para ayudar a la inversión privada y modificar también las actuaciones públicas", ha resumido el concejal.

El objetivo que se fija en materia de transición energética es reducir durante el mandato un 12% el consumo energético global de la ciudad. En cuanto a las bonificaciones fiscales, se prevé hacerlas a través del IBI, hasta cubrir entre el 30 y el 50% del coste de la instalación, priorizando las comunidades de propietarios, y también una bonificación análoga en el IAE para empresas. Igualmente, se promoverá la clarificación de los procesos, instaurando mecanismos como la declaración responsable en lugar de la licencia de obras para instalaciones de autoconsumo de energía, y la potenciación del servicio de asesoramiento.

En el ámbito de movilidad, el objetivo es reducir en un 20% el consumo de combustibles fósiles, mediante la sustitución de desplazamientos en coche privado por el transporte público, vehículos eléctricos y bicicletas. Para ello se plantea la extensión de zonas 20 y 30, mejorar el carril bici (ampliándolo, conectándolo y haciéndolo más seguro) y potenciar el transporte público.

En cuanto a los "refugios climáticos", se prevé implantar al menos 5, con el fin de facilitar más sombras y espacios de frescor a los peatones en parques y plazas de diferentes barrios. Esta medida se completará con otras como un plan de sombreado de ejes de peatones y la reducción de la pavimentación en la ciudad.

El cambio climático en Lleida

Diversos indicadores recopilados por el ámbito municipal de Sostenibilidad constatan que el impacto del cambio climático ya se está dejando notar también en Lleida, ha explicado la coordinadora del área, Esther Fanlo. Así, la temperatura anual media en la ciudad es de 14,03 °C, cifra que ha aumentado en 1,3 °C en los últimos 60 años, creciendo más de media las temperaturas máximas. En cuanto a la precipitación, la media anual es de 344,5 mm/año, con una tendencia negativa de -1,2%/decenio. Resulta preocupante, además, que la disminución de la lluvia se observa más en las cabeceras de los ríos. También aumenta la cantidad de agua que los vegetales deben transpirar para poder producir su biomasa.

La ciudad contribuye al cambio climático mediante la emisión anual de 398.000 toneladas de CO₂ (2,86 toneladas por habitante), causadas principalmente por el transporte (32%); sector doméstico, sobre todo por la calefacción y los aires acondicionados, (29%); y de servicios y actividades (25%). Sin embargo, en el último decenio las emisiones se han reducido un 30%, principalmente debido a los cambios en las fuentes de la energía eléctrica y a la mejora de la eficiencia del parque de vehículos.

El objetivo con el que se trabaja a escala mundial es frenar el aumento de temperatura media anual por debajo de los 2 °C, alcanzando 1,5 ° antes de 12 años (acuerdos de la cumbre de París). En la cumbre de Nueva York que ahora se desarrolla se planteará la necesidad de reducir las emisiones un 40% durante los próximos 10 años y dejar el balance a 0 en 2050. "Tenemos un trabajo importante de transformación de algunos de los hábitos cotidianos más habituales", ha destacado Fanlo.

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