Dos de cada tres personas denunciadas por la policía local de Amposta este año por consumir alcohol en la vía pública, por la práctica de lo que popularmente se conoce como 'botellón', son vecinos de municipios cercanos. Durante el primer semestre de 2018 los agentes han interpuesto 51 denuncias por este comportamiento, de las cuales sólo dieciocho corresponden a personas empadronadas en la misma ciudad, invirtiendo la tendencia que plasmaban los datos del año pasado. Aunque la diferencia es más ajustada, las infracciones por orinar en la vía pública revelan que un 56% de los denunciados no son de la misma ciudad, en este caso repitiendo prácticamente las mismas proporciones que el pasado 2017. A la luz de estas cifras, el inspector jefe de la policía local, Josep Massana, plantea la necesidad de buscar fórmulas que permitan hacer frente al problema "en origen", en sus respectivos municipios y centros educativos de referencia, para incrementar la sensibilización y el respeto hacia las normas de civismo. "Hemos observado que las personas que las personas que tienen estos comportamientos no son de Amposta. Es más, nos dicen que en las poblaciones de donde son les dejan consumir", constata con cierta perplejidad Massana, al frente del cuerpo policial local desde hace poco más de un año. A pesar de reconocer que su prioridad a lo largo de este tiempo ha sido combatir el tráfico de drogas al detalle, también se ha propuesto incrementar las actuaciones dedicadas a hacer respetar el civismo. Especialmente, en momentos concretos del fin de semana, dado que se trata de problemas vinculados a algunas actividades de ocio que, a menudo, generan quejas vecinales.
El balance de estas actuaciones, admite, ha sido en cierto sentido "paradójico". Desde marzo de 2017 y durante el resto del año, se denunciaron 23 personas por practicar el 'botellón', de las cuales diecisiete eran de la misma Amposta (74%). Durante el primer semestre de este año, con 51 denuncias, sólo dieciocho son infractores locales (35%) y el resto de municipios cercanos. En el caso de orinar en la vía pública, una infracción vinculada al consumo de alcohol en la calle, apunta Massana, dieciséis de los 36 casos denunciados en 2017 eran locales, como también siete de los dieciséis de esta primera mitad de 2018, manteniéndose un 44% de casos protagonizados por ampostinos.
"Le planteé al concejal que quizás tendremos que hablar con concejalías de las otras ciudades, porque está bien que hagamos campañas en la nuestra, pero quizás ellos también deberían entrar en el programa", abunda. "Si vemos que las personas con estos comportamientos no son ampostinos tendremos que pedir la colaboración de los ayuntamientos afectados y de los centros educativos de referencia", precisa. En otras palabras, consistirá en trasladar la metodología a las poblaciones de los jóvenes, para poder "trabajar en origen" y hacer frente a este problema, principalmente desde el ámbito "educativo". Massana explica que, en el caso de Amposta, los agentes suelen requerir previamente a los grupos de jóvenes que se concentran para consumir bebidas alcohólicas en espacios públicos para que dejen de hacerlo. Si a pesar de todo insisten, precisa, se les levanta acta de denuncia en el momento de efectuar el control.
Cerca de 340 denuncias por la basura
En el ámbito del civismo, la gran prioridad de Massana sigue siendo también las actitudes incívicas relacionadas con el uso de los contenedores y el depósito de basura. "Lo hemos priorizado porque es lo que más mala imagen da como ciudad", justifica. Desde el pasado marzo de 2017 y a lo largo del resto del año se denunciaron administrativamente hasta 232 casos. Sólo en meses como agosto, reconoce, se llegaban a tramitar entre 50 y 50 denuncias por depositar la bolsa de la basura fuera del contenedor, la infracción más habitual. "Alguien queda aunque las tira fuera, pero ya no es lo mismo", asegura. Durante este primer semestre de 2018, el número de casos denunciados ha llegado hasta los 117, con la previsión de cerrar el año por debajo de las cifras anteriores. "A pesar de que vamos en la buena dirección, el control seguirá siendo exhaustivo", indica.
La priorización de aspectos como la basura o los problemas de civismo relacionados con el ocio nocturno ha ralentizado la aplicación de medidas en el área del control de los animales peligrosos y las defecaciones en la vía pública. Durante los nueve últimos meses del año pasado se efectuaron diecinueve sanciones, principalmente, por los excrementos y once por perros peligrosos. En esta primera mitad de 2018, son diez y siete casos respectivamente. Massana apunta que, a partir del momento que asumió el mando del cuerpo se ha trabajado en la confección de un censo actualizado de animales de compañía y regularizar la situación administrativa de los animales informando a los propietarios de sus obligaciones. La idea es que, en un futuro inmediato es empezar a vigilar estas prácticas, con agentes de paisano, y empezar a imponer sanciones.