Eduard Rovira será el alcalde de Torredembarra (Tarragonès) durante cuatro años más después de haber logrado una mayoría absoluta de nueve concejales. En una entrevista a la ACN, el cabeza de lista de ERC admite que esperaban crecer el 26-M, pero no de una manera tan "abrumadora" y con tanta "solvencia". Los resultados electorales pasan página definitivamente a las etapas convulsas del pasado y avalan la estabilidad conseguida en el último mandato gracias a un pacto de gobierno entre ERC, el PSC -que también ha cotizado al alza- y con Alternativa Baix Gaià -que se ha quedado fuera del consistorio-. Los republicanos abren un período de reflexión "profunda y calmada" para decidir si gobiernan en solitario o si tienden la mano a los socialistas en un salón de plenos que pasará de ocho a cuatro grupos municipales. El incremento de participación el 26-M, que ha superado el 61%, ha hecho que los republicanos hayan pasado de cuatro a nueve concejales y que formaciones como Avui Democràcia, la CUP y el PP no hayan logrado superar el corte del 5% y hayan quedado excluidas del consistorio. Al contrario de lo que había pasado en los últimos mandatos, la ciudad se queda con un plenario poco fragmentado con ERC (9 concejales), PSC (4), Cs (3) y Junts (1). Además, hay que remontarse al mandato 1987-1991 para encontrar la última mayoría absoluta –conseguida entonces por Celestí Salort (GIT).
El cabeza de lista de ERC, Eduard Rovira, opina que "mucha gente ha valorado la acción de gobierno y la tranquilidad que hemos dado, y quieren que sigamos trabajando". Rovira admite que intuían un ascenso porque "la sensación ya estaba en la calle", pero que no esperaban hacerlo con tantos votos. "Estamos agradecidos de la confianza y nos sentimos responsables porque tenemos que responder aún más a esta confianza que nos han dado", señala.
Después de haber logrado terminar un mandato completo por primera vez en más dos décadas en Torredembarra, Rovira cree que la clave del éxito ha sido priorizar los intereses de la ciudad y no poner el pacto con el PSC y la ABG en peligro por partidismos o individualismos. "Queríamos dar serenidad y tranquilidad, ser pragmáticos y no echar las campanas al vuelo, y así lo hemos hecho. Este es el mérito, haber aguantado el pacto a pesar de las cuestiones externas, que también han afectado. El pueblo ha sabido agradecer esta serenidad y que no nos hayamos peleado", destaca el alcalde.
La incógnita ahora es saber si ERC decidirá hacer valer la mayoría absoluta para gobernar en solitario o si pactará un acuerdo de gobierno o de gobernabilidad con el PSC. Rovira asegura que "todas las alternativas y posibilidades están sobre la mesa" y que la decisión final será el fruto de una reflexión "profunda y calmada". El republicano recuerda que intervienen muchos interlocutores y no descarta que pactos extramunicipales puedan tener algún efecto en el municipio. "El planteamiento es que lo prioritario sea Torredembarra, como hicimos cuatro años y, por lo tanto, tomaremos decisiones a partir de las conversaciones que podamos tener", insiste.
Los principales retos de Rovira para el nuevo mandato son terminar el cubrimiento de la piscina ahora que el consistorio está "saneado" financieramente y se puede endeudar, rehabilitar el antiguo matadero y culminar el proyecto de la administración electrónica con el fin de facilitar la participación ciudadana. Además, tiene la intención de recuperar proyectos que habían quedado parados.
Hacer olvidar los escándalos del pasado
El Ayuntamiento ha pasado página de los escándalos de supuesta corrupción en el municipio, que dieron lugar al mediático caso del 3%. Cabe recordar que en junio de 2014 la Guardia Civil detuvo al entonces alcalde Daniel Masagué (CiU), el cual tendrá que afrontar, a finales de septiembre, el primer juicio de una de las nueve piezas separadas del caso.
Rovira considera que "todo lo que ha pasado anteriormente es producto de políticas de capillas y de intereses particulares, pero eso ya se arreglará en los juzgados". "Nosotros hemos estado para trabajar de forma seria, con calma y sin hacer cosas extrañas. Se trataba de demostrar que aquello del pasado ya no está", apunta.
En este sentido, el alcalde republicano detalla que en el último mandato no se ha contratado personal a dedo, se han abierto bolsas de trabajo para poder cubrir sustituciones, se han hecho "un montón de contratos que estaban pendientes y más que caducados", se ha puesto al día el departamento de actividades y se ha mejorado la inspección de obras, entre otros. "Hemos aplicado unos criterios de gestión correctos y sin favoritismos ni clientelismo, trabajando con corrección dentro de los márgenes legales", cierra Rovira.
