La iglesia de Rosselló (Segrià) ya ofrece una nueva imagen, dos años después de que se derrumbara su campanario, el 29 de enero de 2016. Esta semana se están retirando los andamios y ya se puede ver cómo ha quedado la fachada y la cubierta. Las obras de reconstrucción de la primera fase, contaban con un presupuesto de 104.000 euros, que asumieron el Obispado, la Diputación, la Generalitat y el Ayuntamiento. Comenzaron el 7 de septiembre de 2017 y consistían en recubrir la parte hundida y construir la base del campanario para acceder al coro. Entonces se calculó que podría abrir al público para Navidad, pero no fue posible. Además, aunque la cubierta ya se ha arreglado, falta aún instalar el suelo y pintar el interior del templo para que se pueda utilizar. El alcalde del municipio, Josep Abad, ha explicado que está pendiente de reunirse con el Obispado para calcular el coste de estos trabajos en el interior del templo, que no estaban contemplados en el presupuesto inicial, y decidir cómo y quién los asume. El presupuesto del suelo asciende a unos 6.000 euros y el coste de pintar el interior aún debe presupuestarse. Abad calcula que entre aprobar el presupuesto y llevar a cabo estos trabajos, la iglesia no podrá abrir al público hasta finales de marzo.
El alcalde de Rosselló, Josep Abad, ha celebrado que se haya terminado la primera parte de la obra. Parece que tanto a él como a los vecinos les gusta cómo está quedando. "Llama mucho la atención pero cuanto más lo ves, más te gusta", ha asegurado. El Obispado de Lleida, el Departamento de Cultura y la Diputación de Lleida, conjuntamente con el Ayuntamiento de Rosselló, cerraron un acuerdo para la financiación de la primera fase de las obras de reconstrucción de la iglesia de Rosselló, con un coste de unos 224.000 euros, que además del recubrimiento de la parte hundida, incluía los trabajos de desescombro, consolidación y habilitación del templo. El campanario de la iglesia de Sant Pere de Rosselló (Segrià) se derrumbó el 29 de enero de 2016 cuando pasaban quince minutos de las once de la mañana. No hubo heridos ni personas atrapadas porque el Ayuntamiento había desalojado el edificio de al lado y había acordonado la zona al detectar que había caído una losa de ''dimensiones considerables'' que había levantado todas las alarmas. El derrumbe lo grabó en vídeo un vecino del municipio y las imágenes llegaron a todas partes a través de internet. Tres semanas antes, técnicos municipales habían observado una grieta en el campanario de grandes dimensiones y trasladaron al Obispado de Lleida su ''preocupación y alarma'' porque había surgido ''de un día para otro''. Desde entonces, el obispado había hecho un seguimiento y había enviado ingenieros para analizar la grieta y adoptar medidas al respecto, pero se llegó tarde. La iglesia de Sant Pere de Rosselló -declarada Bien Cultural de Interés Local (BCIL)- se construyó entre los años 1756 y 1760, es propiedad del Obispado de Lleida y se habían hecho mantenimientos de forma esporádica. El último consistió en una rehabilitación de la fachada. Se hacían celebraciones religiosas entre semana y también los fines de semana. Desde el derrumbe del campanario, las celebraciones se han llevado a cabo en un local cercano.