La delegación del Gobierno en las Tierras del Ebro ha iniciado la semana con relativa normalidad. Relativa porque las dudas y las preguntas sobre el futuro inmediato y la gestión diaria se le repiten durante toda la mañana al delegado ebrense, Xavier Pallarès. Pallarès ha explicado que se mantienen "expectantes" a todo aquello que pueda pasar y pendientes "de recibir las instrucciones oportunas" pero, este lunes, él y el resto de directores de los servios territoriales han mantenido la agenda prevista. No hay orden oficial a un posible cese - los delegados no aparecían en la publicación en el BOE de la aplicación del 155 del gobierno español-, pero tampoco saben si su cese finalmente llegará. "A nosotros nos ha puesto el pueblo, somos la gente de confianza del presidente de la Generalitat, dependemos de vicepresidencia y estamos para lo que nos digan. Seguimos al servicio de la población y atendiendo los trabajos que creemos que son necesarias", ha defendido Pallarès.
Los siete delegados territoriales del Gobierno acordaron el viernes responder con unidad de acción a las órdenes que vayan llegando. No ha habido orden de cese y, por lo tanto, este lunes todos ellos han mantenido su agenda. Así lo ha explicado el delegado en las Tierras del Ebro, Xavier Pallarès. "Mantengo el mismo trabajo que hasta ahora y el resto –de delegados- también. No hay previsto hacer nada extraordinario. Todo sigue igual", ha asegurado. Pallarès pero tiene claro que "ni la acción ni la inacción" debe afectar a los funcionarios que trabajan en los diferentes servicios territoriales y en la delegación central ebrenca. "Ellos tienen su trabajo. Deben cumplir y seguir trabajando y nos guardaremos de pedir nada que, a ellos por su capacidad de funcionarios, les pueda poner en riesgo. Ni lo hago, ni lo haré", ha dicho el delegado.