Josep Anguera, presidente de Cruz Roja Tortosa: "No es verdad que haya ciudadanos que acceden a ciertos servicios por el simple hecho de ser inmigrantes"
12 de mayo de 2020 a las 07:37h
¿Cómo funciona Cruz Roja Tortosa? La Cruz Roja se organiza en asambleas y oficinas. En Tortosa somos una asamblea, cuyo ámbito no es estrictamente local. Hay poblaciones, como Paüls y Xerta, donde la ONG no tiene presencia. Desde nuestra asamblea intentamos llegar a estos puntos. También disponemos de algún técnico especialista que presta sus servicios a otros municipios de las Tierras del Ebro donde, a pesar de haber Cruz Roja, no disponen de estos servicios concretos. La estructura actual de la Cruz Roja tiende a la comarcalización: su lema es "Cada vez más cerca de las personas". Cruz Roja Tortosa está de aniversario. Háblenos un poco de la historia de la entidad. Hace 125 años que se fundó. Después de la Archicofradía de la Cinta, nacida hace más de cuatro siglos, somos los más antiguos. Tortosa era una ciudad portuaria, receptora de heridos de la guerra de Filipinas. El primer esbozo de Cruz Roja Tortosa fue de carácter asistencial: nació para atender a los combatientes de aquella contienda, en una época en la que no había Seguridad Social. La primera sede de la entidad estaba situada en la calle del Obispo Aznar. El edificio que ahora conocemos, situado en la calle de Berenguer IV, se erigió gracias a las colectas populares. La guerra civil lo destruyó y hubo que volver a levantarlo. Durante este conflicto también prestamos un servicio destacado. En los años sesenta, cuando la mujer empieza a incorporarse al mundo laboral, se funda la primera guardería, con un componente social importante, que continúa abierta. Durante las dos décadas posteriores nos dedicamos en gran medida a los servicios preventivos en las carreteras. ¿Qué actividades lleváis a cabo actualmente? Cuando se empezó a adjudicar el transporte sanitario a empresas, Cruz Roja Tortosa decidió desvincularse del ámbito asistencial y dedicarse más a temas sociales. Nos hemos centrado en dos ámbitos donde hay una gran necesidad: las personas mayores y los niños. Háganos un resumen. En convenio con La Caixa, tenemos el proyecto "Soledad no deseada", dedicado a las personas mayores que, sin poder hacer nada, se quedan fuera de la sociedad. Para poner en práctica la iniciativa, primero se hizo un diagnóstico para detectar a los ciudadanos y ciudadanas que se encontraban en esta situación. Posteriormente hubo la concienciación, no en vano es la sociedad quien debe intentar corregir estos problemas. La tercera fase, que pronto pondremos en marcha, es la de acompañamiento: a través del tejido asociativo, aplicaremos una serie de medidas para evitar esta soledad. Por ejemplo, miembros de asociaciones de vecinos que visiten a estos ancianos y ancianas, los acompañen a hacer la compra… También existe la idea de organizar salidas y de fomentar la convivencia de universitarios y personas mayores: el joven tiene una vivienda y el anciano tiene compañía y ayuda. ¿Qué labor hacéis con los niños? Uno de los proyectos estrella es el consagrado a la infancia hospitalizada, niños en situaciones críticas que necesitan un apoyo adicional. En la planta infantil del Hospital Verge de la Cinta hay un espacio donde todas las mañanas nuestros voluntarios asisten a los niños ingresados. Es como un centro de recreo. Es increíble ver cómo les cambia la cara, desde el momento en que están en la cama hasta el momento en que entran en el espacio de asistencia. Por la tarde el mismo lugar se convierte en ciberaula, con unos ordenadores a disposición de los niños. Hoy este proyecto atiende a más de 500 niños anualmente. Asimismo, trabajamos con menores que no tienen oportunidades, que arrancan de un ciclo de pobreza del cual difícilmente pueden salir. Para ellos tenemos un proyecto de refuerzo escolar: ayudamos a los menores de familias con problemas serios, con el objetivo último de formarles en valores. ¿Cómo os financiáis? En Tortosa disponemos de un presupuesto de 350 000 euros anuales. Nos financiamos con los socios, las donaciones y las subvenciones. El hecho de disponer del Centro de Reconocimiento Médico nos supone unos ingresos extra que reinvertimos en temas sociales. Estamos respondiendo a muchas necesidades que la Administración no satisface. Es el caso de los alimentos. Servicios Sociales hace la valoración inicial, pero del balance final, del control y de la entrega de los alimentos se encarga el personal de Cáritas y la Cruz Roja. Lo ideal sería que las ONG no existieran, y que la Administración llegara a cubrir estas carencias. Cabe decir que es positivo que la sociedad sea consciente de las privaciones de los demás y los cuide. ¿Cómo han evolucionado las necesidades en Tortosa en los últimos años? La llegada de inmigrantes debe haber influido en el perfil de los destinatarios de vuestras iniciativas. En nuestro país, la bolsa de pobreza está constituida en gran parte por inmigrantes, pero no son los únicos que la sufren. Durante la crisis, mucha gente mayor tuvo que dedicar su pensión a ayudar a los hijos o los nietos. Así fue como muchos ciudadanos entraron en el mundo de la pobreza. Hay quien no asume que pertenece a esta bolsa de pobreza. Y no pide ayuda, porque le da vergüenza o por otras razones. Una de nuestras prioridades, por tanto, es dignificar al máximo nuestra acción. Así, por ejemplo, antes la entrega de alimentos se hacía durante una sola jornada; se formaban grandes colas muy visibles. Ahora los productos pueden pasar a recogerse durante todo el mes en el almacén, discretamente. Hay quien cree que hay ciudadanos que acceden a ciertos servicios por el simple hecho de ser inmigrantes. Y no es verdad: la pobreza no entiende de edades ni de razas. Cuando ayudamos a alguien, no miramos su nacionalidad: simplemente valoramos su situación económica. La demagogia es muy injusta y muy fácil de comprar. ¿Antes de la crisis de 2008 atendíais a menos ciudadanos que actualmente? Sí. De hecho, 2017 es el primer año en que hemos notado un pequeño descenso en cuanto a la carestía de alimentos. Hasta ahora siempre habían hecho falta más y más, año tras año. De hecho, inicialmente solo había dos campañas de recogida de alimentos: la de enero y la de julio. Hace unos años impulsamos otra en primavera, porque con lo que recogíamos no llegábamos a cubrir las necesidades. Actualmente el Banco de Alimentos es quien se hace cargo de las campañas, con el apoyo de Cruz Roja Tortosa y Cáritas. ¿Cómo tenéis previsto celebrar el aniversario? La efeméride coincide con la próxima inauguración de una segunda sede junto a la gasolinera de Quatre Camins: nos queremos abrir a Ferreries, un barrio muy importante de la ciudad, con un tejido asociativo muy destacable. Además, ya tenemos allí el Centro de Reconocimiento de Conductores, que se trasladará del Edificio Montepio al nuevo local. La nueva sede será también un punto de atención al vecindario, donde daremos a conocer nuestros proyectos. Así también será más fácil que la población de municipios donde no hay Cruz Roja pueda acceder a la entidad. En Fiestas de la Cinta tenemos previsto montar una exposición con utensilios u otros materiales históricos de la entidad. Asimismo, estamos buscando ciudadanos que, hace décadas, hicieron el servicio militar con nosotros. Necesitamos su testimonio y su ayuda para identificar quién sale en las fotos y documentos de que disponemos. En el estand de Expoebre de este año acudieron muchos visitantes que identificaron a personas en las fotografías. Un documentalista está clasificando el material para publicar el libro de los 125 años de Cruz Roja Tortosa. En conmemoración de nuestro aniversario, también organizaremos alguna charla para trasladar al vecindario tortosino la historia de la gente que ha hecho la Cruz Roja. Somos gente que trabaja para gente, nada más.
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