Los agricultores del Penedès están preocupados y con razón. El ruido viene por el precio de la uva, pero ¿cuál es el problema de fondo?
La mayoría de la uva del Penedès se utiliza para elaborar uno de los productos con más tradición en el territorio, el Cava. Curiosamente la DO que regula el Cava como producto no tiene ningún vínculo con el Penedès, y quizás de ahí viene el problema.
La DO Cava no es una Denominación de Origen ligada a un territorio determinado, con una continuidad y con un isotropismo, un centro referente. La DO Cava es una DO de método, de cómo se hace el producto, independientemente de dónde se produzca, una DO Global dirían los postmodernos.
Aunque el 90% de la DO Cava está localizada en Cataluña, en el Penedès en su casi totalidad, la DO no se controla desde aquí como podría ocurrir con las DO territoriales, como la propia del Penedès, la DO Penedès.
La geopolítica del Cava no es de matriz catalana aunque la mayoría del producto se haga aquí, las directivas y las políticas estructurales se definen en Madrid, en el Ministerio de Agricultura, donde las prioridades no son ni de lejos, sólo las de Cataluña o las del Penedès. El Ministerio determina que se aumenten las hectáreas de la DO provocando un desequilibrio estructural.
Grosso modo, podemos decir que las tres grandes áreas donde se hace uva para Cava, están en Cataluña, el Penedès, en la Comunidad Valenciana, la zona de Requena-Utiel, y en Extremadura la zona de Almendralejo.
En estas dos áreas, en los últimos años, se ha autorizado la ampliación de hectáreas de uva, creando una sobreproducción de uva y poniendo más cantidad en el mercado, que si no se acompaña de una mayor demanda lo que hace es saturar el mercado y hacer bajar los precios.
Seguramente el agricultor del Penedès no querría que se aumentaran las hectáreas de Cava ni en el Penedès ni mucho menos fuera del Penedès, pero aquí entra la geopolítica, pues fuera de Cataluña se autoriza el aumento de hectáreas, y el agricultor del Penedès se siente desamparado por un Ministerio que no le escucha y por una DO con la que no tiene ningún vínculo territorial.
El consuelo que tenía el agricultor del Penedès era que las dos grandes marcas de Cava, eran del Penedès y que en parte o en la medida de lo posible eran conscientes de que pertenecían a un territorio con una idiosincrasia y una estructura productiva donde estas empresas tenían un rol social más allá de lo productivo y económico.
¿Qué sucede ahora? Pues que estas grandes empresas han roto este vínculo familiar, subjetivo, que las unía con el Penedès, y ahora desde hace pocos años, pertenecen a multinacionales extranjeras, que les costará, esperemos que no, pero creemos que sí, tener el vínculo efectivo y afectivo con el Penedès, quizás este será uno de los grandes retos a corto y medio plazo.
¿El problema de la uva y del cava tiene solución? En los últimos tiempos hemos asistido a un par de proyectos que hacen ver la luz al final del túnel, pero es necesario un compromiso global por parte de todo el sector, desde el agricultor, al productor, el comercial y el consumidor. Proyectos como el Clàssic Penedès o el Corpinnat, son proyectos que han renunciado a la DO Cava, y que han apostado por producciones y productos ligados a un territorio, a un relato, y por aquí podríamos encontrar a medio plazo una solución a los problemas de la uva del Penedès.
El contexto nacional y global hacen que la geopolítica del Cava sea un problema catalán, pues la DO del Cava no está determinada territorialmente. En cambio, la geopolítica de la uva catalana sí que sea una de las soluciones a tratar por el sector vitivinícola, la administración catalana, y no olvidemos nunca, el consumidor final.
Repensar la DO Cava, es un reto y una obligación, para que el futuro del agricultor del Penedès sea un futuro mejor del que le espera con la DO Cava como está ahora, el vínculo con el territorio se vuelve imprescindible, estratégico e irrenunciable.
Jaume Casañas
@jaumecasanas
