Hace años vino a vivir a Cunit un hombre que provenía del País Vasco. Quiso colaborar con nuestra sección local y mantuvieron una buena relación. Pocos meses después de su llegada aceptó ser Apoderado por ERC en unas elecciones. Como siempre hacemos, nos reunimos a primera hora de la mañana para desayunar juntos antes de ir cada uno a la mesa electoral asignada. Él y yo compartíamos mesa en el Pompeu Fabra. Al entrar en la escuela, como siempre hago, saludé a los Interventores y Apoderados de los otros partidos. Cuando saludé a Pepe Barquier (era y es el actual concejal del PP en Cunit) y al resto de apoderados del PP se quedó en un segundo plano. Una vez terminadas las salutaciones me preguntó cómo podía saludar a las personas del PP. Me explicó que en su pueblo en el País Vasco, esto era impensable y que no se hablaban entre abertzales y personas de los partidos "españolistas". Si su cara era de sorpresa por mi forma de actuar, aún más era la mía al oír que existía una realidad donde no se hablaban y casi sentían una repulsión física por los que eran adversarios, mejor dicho enemigos políticos. Le dije que el concejal del PP tenía su despacho de perito de seguros al lado mío (¡yo era y soy Agente de seguros!) y que casi cada día nos veíamos y hablábamos de trabajo y de muchas cosas. Que sí, que durante los plenos nos decíamos de todo con dureza pero sin faltarnos el respeto nunca. Que otros apoderados del PP tenían hijos que iban a la misma escuela de mis hijos o hacían baloncesto con ellos en el mismo club que tenemos en Cunit. Con cierto orgullo le dije que en Cataluña las cosas eran diferentes, que todo el mundo casi tenía claro que éramos un solo pueblo y pertenecíamos a una única comunidad más allá de nuestros orígenes, la lengua materna, las ideas políticas, las diferencias culturales, religiosas, sociales...
Me ha venido a la memoria este episodio justo ahora cuando siento el peligro porque algunos políticos, medios de comunicación y grupos diferentes quieren dinamitar esta concepción tan mayoritaria en la cultura política y social catalanista según la cual, somos una sola comunidad diferente y rica de diversidad cultural. Cada vez el lenguaje usado contra el adversario/enemigo se hace más duro con el resultado de banalizar palabras como Nazi, Golpe de Estado, Racista, Supremacista, Franquista y un largo etc. Así como llamar Traidor, Botifler, Golpista, a quien no acepta hacer del adversario el enemigo a abatir a cualquier coste. Ya hace meses que esta lluvia torrencial impregna la política y se quiere traspasar a los ciudadanos. Pues la política municipal es el último baluarte, para que esta voluntad de división clara entre "Nosotros" y "Ellos" no acabe dividiendo a los ciudadanos de cada pueblo de nuestro país. Como Concejal de un partido Republicano donde en el centro de todo está el ciudadano, me niego a entrar en esta dinámica. Y pienso que todos los concejales de todos los Ayuntamientos de Cataluña deberíamos pedir a nuestros responsables políticos que paren esta dinámica de confrontación continua, llena de gesticulación y grandes proclamas, que tiene el objetivo de potenciar esta dinámica perversa de hacer creer que, en política se trata de vencer al adversario y no de convencer a los ciudadanos de que gran parte de las mismas propuestas son las más adecuadas para mejorar la sociedad donde todos vivimos. Discutamos, incluso duramente, sobre qué proyecto tenemos hacia los ciudadanos de Cataluña, pero asumamos públicamente que todos sabemos que el callejón sin salida en el que nos encontramos se resolverá solo sentándose en una mesa, hablando mucho, con diálogo y votando. Sin imposiciones unilaterales. Con empatía hacia quien no piensa como tú. Como lo hacemos en la mayoría de los pueblos de Cataluña, donde no dejamos de saludarnos, hacer juntos un café, sentarnos para hablar entre nosotros, entre TODOS nosotros.
He aprendido que en la política municipal puedes querer hacer proyectos de gobierno o proyectos de pueblo. Pues los proyectos de pueblo son los más importantes porque se intentan hacer con el consenso más grande de todos los representantes de nuestros ciudadanos. Para hacerlo, sin embargo, necesitas la voluntad de todo el mundo, de quien gobierna y de quien está en la oposición. Aquí en Cunit hace pocas semanas ERC y C's promovimos una moción conjunta abierta a todos los otros partidos para reclamar soluciones urgentes con respecto a la masificación de las aulas en las escuelas públicas de Cunit. Esto no hace que nosotros dejemos de defender la República Catalana ni C's la unidad de España. Ni que desde ERC dejemos de denunciar que tenemos presos políticos y exiliados y que ellos lo nieguen. ¡Qué diferencia con respecto a un Parlamento donde escuchas diputados que admiten que ni se saludan y donde no muestran mucha empatía hacia la situación de los demás!
Los Ayuntamientos no podemos perder esta capacidad de hablar, de negociar, de llegar a un consenso y vivir con normalidad también cuando no estamos de acuerdo. Para mí, ser Republicano significa justamente poner en el centro a la persona y su dignidad, su derecho a ser y pensar diferente de mí sin por ello, hacer de la diferencia un obstáculo, al contrario viéndolo como una posibilidad. No hacer de la ley un obstáculo insoportable que anule el derecho de una comunidad a decidir su futuro. Entender que convencer, es el camino para cohesionar la sociedad y que una comunidad sin amplios consensos hacen que la mayoría de los proyectos impuestos sin esta amplia mayoría, estén abocados al fracaso. La República fue proclamada después de unas elecciones municipales. Espero que la política municipal no sea prisionera del debate nacional. Al contrario, espero que la forma de hacer política en la grandísima mayoría de los Ayuntamientos de Cataluña, donde ya se practica en buena parte de los valores republicanos, ayude a nuestros responsables políticos en el Parlamento a encontrar el camino para alcanzar consensos y recorrer un camino que sea mayoritariamente aceptado por nuestro pueblo.
Por cierto, la moción presentada con C's fue apoyada por todos los grupos políticos y la semana pasada la Generalitat, por fin, aceptó desdoblar una línea de P3 para el próximo curso en una escuela de Cunit.
Ivan Faccia Concejal de ERC Cunit