Investigadores de la URV constatan estrategias alimentarias para controlar el peso

13 de octubre de 2017 a las 15:19h
El control del peso corporal es un reto para las sociedades en las que hay una elevada disponibilidad de alimento y baja actividad física, ya que estos dos factores, entre otros, son muy relevantes a la hora de favorecer la acumulación de grasa corporal. Las herramientas de las que se dispone para contrarrestarlo son el control de lo que se come, los cambios de hábitos y, en ocasiones, ciertos soportes farmacológicos que también contribuyen a mejorar el estado de la persona. En casos extremos se suele proceder a tratamientos quirúrgicos. Investigadores del grupo de investigación MoBioFood, del Departamento de Bioquímica y Biotecnología de la URV, han analizado la efectividad de los tratamientos que se utilizan para controlar la ingesta, y han observado que en los estudios en personas, los fármacos específicos que actúan sobre el sistema nervioso central no resultan muy efectivos. En cambio, se ha comprobado que los tratamientos quirúrgicos, que producen limitaciones en diferentes puntos del tracto gastrointestinal y conllevan cambios en los perfiles de secreción de las hormonas que este tejido produce, suelen ser los más efectivos. Por lo tanto, parece que la acción múltiple sobre diferentes partes del organismo es más efectiva que la acción puntual. Esta aproximación también se puede conseguir a partir de diferentes componentes de los alimentos. Varios ingredientes producen cambios en las diferentes secreciones que el tracto gastrointestinal hace en respuesta a lo que comen las personas. Por ejemplo, los componentes de extracto de semilla de uva pueden hacer disminuir la secreción de la grelina, una hormona que transmite al cerebro la sensación de hambre. Después de haber revisado los diferentes estudios, los investigadores han observado que aquellos componentes que hacen disminuir los niveles de grelina y activan a la vez hormonas anorexígenas —que dan indicación de saciedad— son los más efectivos. Esta revisión de la bibliografía concluye que reducir el hambre y frenar la ingesta de energía al organismo se podría conseguir diseñando combinaciones de componentes alimentarios que hagan conjuntamente este efecto simultáneo.
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C CIUTAT
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