El Grupo de Mujeres de Salou, junto con el área de Acción Social del Ayuntamiento, han llevado a cabo un homenaje a la mujer más mayor de la capital de la Costa Dorada, con motivo de la Festividad de Santa Águeda. Numerosos amigos y familiares acompañaron a la homenajeada Rosa Mariné i Ferré, de 86 años, ayer por la noche en la Torre Vella.
El alcalde de Salou, Pere Granados, acompañado de la concejala de Acción Social, Estela Baeza, y junto con otros miembros de la corporación, quiso felicitar a la homenajeada en nombre de la ciudad. Además, Granados ha destacado que "la gente mayor vivió épocas difíciles y grandes obstáculos que pudieron superar con todo su esfuerzo día tras día, de modo que actualmente son todo un ejemplo a seguir"; y destacó la vitalidad que aún mantiene la homenajeada y su gran estima por la tierra. El alcalde también le entregó una figura del monumento a la mujer pescadora de Salou que simboliza el esfuerzo del pueblo y la concejala le obsequió con un ramo de flores.
Por su parte, la presidenta del Grupo de Mujeres, Silvia Rovira, se mostró muy satisfecha por poder realizar un año más este homenaje durante la festividad de Santa Águeda leyendo un breve resumen de la vida de la homenajeada, y también dando paso a un poema que una nieta le leyó en voz alta.
Rosa Mariné i Ferré es originaria de Vilaseca. Sus padres eran campesinos y se ganaban la vida trabajando en los campos. Durante la guerra civil tuvieron que marcharse del pueblo porque corrían un gran peligro quedándose en Vila-seca, y no fue hasta los años 50 que se mudaron definitivamente a Salou. Cuando Rosa cumplió los 20 años, en un baile de la Fiesta Mayor de Verano en Vila-seca, conoció al que sería su marido, Andreu Setó. Siete años después se casaron y posteriormente tuvieron sus dos hijos, Joan Andreu y Carles. Cuando Rosa perdió a su marido, sacó fuerzas y siguió dedicándose a la agricultura.
Son famosas en todas partes sus "coques en recapte" y las "orelletes", unas pastas fritas de harina. Actualmente tiene tres nietos, Marina, Natalia y Roger; y sigue dedicando parte de su vida al campo, ayudando en todo lo que puede a su hijo mayor y cuidando del jardín de la misma casa a la que se mudó cuando tenía 15 años.
Al terminar, el coro vasco Ama-lur le dedicó unas canciones.