Este último mes han llegado a las tierras de Ponent 13 ejemplares de alcaudón chico (Lanius minor), un pájaro protegido de unos 20 centímetros que sólo cría en este lugar en toda la península ibérica. Se trata de un gran hito para el proyecto de conservación de esta ave, después de que el año pasado volvieran cinco de la depresión del Kalahari, en el sur del continente africano, donde pasan el invierno. En el marco del proyecto de conservación, en 2016 se liberaron 128 pollos en la finca de Torreribera y Alfés (Segrià). Se trata de alcaudones nacidos en cautividad en el Centro de Fauna de Vallcalent (Lleida), donde las 23 parejas reproductoras que había pusieron unos 200 huevos, 137 de los cuales salieron adelante. Según el Departamento de Territorio y Sostenibilidad, este año, la previsión es que se formen en cautividad 24 parejas, de las cuales unas 18 tendrán descendencia. Hasta el momento, 15 de ellas ya han tenido 52 pollos, aunque se espera alcanzar el nivel de cría de 2016 a final de temporada.
Entre los alcaudones que viven en estado salvaje en la llanura, hay constancia de 4 parejas, 2 que se encuentran incubando y 2 más que están haciendo el nido. El resto son 5 machos, que aún pueden reproducirse si llegan más hembras. De los ejemplares que han regresado, todos menos 2 son nacidos en cautividad en el Centro de Vallcalent, y fueron liberados entre 2014 y 2016. Un macho nació en un nido salvaje en 2011 y desde entonces ha regresado y criado anualmente. En los últimos años, la población de alcaudón chico en la península ha disminuido drásticamente. Es el vertebrado más escaso de esta área, se encuentra protegido, y actualmente está catalogado como ''en peligro crítico'' bajo los criterios de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). El número de parejas nidificantes ha pasado de entre 35 y 40 a principios de los años 80 del siglo XX a tan sólo una en todo el Estado en 2011, 2012 y 2013, situada en la comarca del Segrià. Las causas de su disminución en gran parte de Europa radican en la intensificación agrícola, que conlleva la pérdida de hábitats de nidificación; el uso excesivo de plaguicidas; una elevada tasa de depredación sobre los huevos y pollos por parte de la urraca (Pica pica); y un posible retroceso debido al cambio climático. Aunque el número de parejas sigue siendo muy bajo, es superior a los niveles detectados entre 2010 y 2013, período en el que sólo se detectó una pareja. El proyecto de recuperación de esta ave es una iniciativa del Departamento de Territorio y Sostenibilidad, con la colaboración continuada de la asociación Trenca. A través del centro de Fauna de Vallcalent, y la colaboración del Zoo de Barcelona, se lleva a cabo el programa de cría en cautividad. El seguimiento de los individuos y de las parejas en campo y la liberación de los ejemplares nacidos en cautividad los realiza Trenca, que también apoya puntualmente a la cría en el centro.
