Finalizadas las obras de conservación y restauración de las puertas del órgano de la Catedral de Tarragona. Iniciados a principios de 2017, los trabajos para recuperar las monumentales puertas del órgano concluyeron a principios de este agosto, con el delicado y complejo retorno al lugar que les corresponde. El próximo 25 de octubre tendrá lugar su inauguración oficial junto con un seminario para explicar cómo se ha llevado a cabo toda esta tarea y el equipo humano que se ha implicado. La caja histórica del órgano Mayor, hecha entre 1562 y 1566 por Jeroni Sanxo con la colaboración de Perris Ostris, junto a la obra pictórica de las puertas o batientes realizada entre 1563 y 1565 por el piemontés Pietro Paolo da Montalbergo, constituyen una de las obras fundamentales del Renacimiento manierista en Cataluña, según destacan fuentes del Arzobispado. Las mismas fuentes recuerdan que, debido a su estado de deterioro y la rotura de uno de los bastidores en el traslado de los batientes durante las obras del plan director de la restauración de la catedral, se planteó la posibilidad de ubicar las sargas en otros lugares del edificio. Después de varias visitas técnicas, y con el asesoramiento del personal especializado del Centro de Restauración de Bienes Muebles de Cataluña (CRBMC), se tomó la decisión de llevar a cabo la restauración, que ha costado 363.765 euros. El proyecto de conservación y restauración ha sido redactado y liderado por David Silvestre, acompañado por un equipo de conservadores y restauradores especializados en pinturas sobre tela de grandes dimensiones, coordinados por Maite Toneu. Este equipo, respaldado y supervisado en sus propuestas de intervención por el doctor Antonio Martínez Subías, canónigo responsable del patrimonio artístico de la catedral, ha trabajado de forma interdisciplinaria con otros profesionales especializados: ebanistas, arquitectos, fotógrafos, químicos, relojeros, personal del laboratorio del CRBMC y empresas de movimientos de obras y de alquiler de grandes andamios. La actuación se ha basado en el criterio de la mínima intervención y el máximo respeto por todos los elementos que conforman la historia de la obra. Toda esta tarea se ha realizado in situ, en la misma catedral, donde ha sido necesario acondicionar dos espacios de trabajo: uno al lado del crucero, para trabajar las pinturas en vertical con andamio, y el otro en la capilla lateral de san Juan Evangelista, para las fases de tratamiento en horizontal.
La actuación ha recibido el financiamiento de diversas entidades e instituciones: el Departamento de Cultura de la Generalitat de Cataluña -100.000 euros-, la Diputación de Tarragona -30.000 euros-, la Fundación Privada Mútua Catalana -60.000 euros-, y el Cabildo de la Catedral -173.765 euros. El costo global ha sido de 363.765 euros.
