Una vez que el árbitro ha pitado el final del partido entre el Girona y el Zaragoza, la euforia se ha desatado entre los miles de seguidores del equipo rojiblanco que seguían el partido desde los bares de la ciudad. El punto de encuentro para celebrar el histórico ascenso de los de Pablo Machín ha sido la Plaza Cataluña, junto a la Rambla. Desde las 10 de la noche y hasta más allá de la medianoche, cientos de personas, equipadas con camisetas, bufandas y banderas del Girona F.C. han estado festejando el hito conseguido. Bengalas y petardos se han mezclado con los cánticos de apoyo y con el himno del equipo que ha sonado en varias ocasiones. Por precaución se han retirado los vehículos que había estacionados y la Policía Municipal ha estado vigilando el transcurso de la celebración. También se han cortado las entradas a la plaza y se ha prohibido la circulación.
Los aficionados han cantado y bailado con el himno del Girona. Muchos de los que se han congregado en la Plaza Cataluña reconocían que "era un sueño" ver al equipo en la primera división compitiendo con Barça y Madrid. Entre los asistentes muchos jóvenes y niños con la cara pintada de los colores del equipo y la sensación de haber vivido un hito histórico.