SAU 30 ha clausurado este viernes la segunda edición del Seu Vella Music Festival 2018 con un balance exitoso, tanto en lo que se refiere a la afluencia de público como al espacio habilitado para acoger las actuaciones musicales, según han explicado la teniente de alcalde y concejala de Cultura, Montse Parra, y el director del Consorcio del Turó de la Seu Vella, Joan Baigol.
El concierto de ayer fue el que más público atrajo hasta la colina, un millar de personas. En total, los cuatro conciertos del ciclo del Festival han acogido a 2.350 personas, ya que hay que sumar las 450 del concierto de Mishima y Renaldo&Clara; las 300, del Gramophone Allstars Big Band, y otras 600, del Doctor Prats y Mari Popes. La teniente de alcalde Montse Parra ha puesto énfasis en el cambio de orientación del festival en esta segunda edición como la clave del éxito, al apostar por dar entrada a un tipo de música más contemporánea y al cambiar el escenario. En este mismo aspecto incidía el director del Consorcio del Turó, al explicar que la primera edición había apostado por hacer un festival a cubierto, lo cual limitaba la capacidad del público, ya que quedaba circunscrito a la nave central. "Aunque el año pasado, el concierto de Andrea Motis fue exitoso, con medio millar de asistentes, el resto fue menor. Este año, la apuesta de cambiar el estilo musical y elegir un espacio al aire libre, que permitiera más público y que éste se pudiera mover y bailar, nos han dado unas cifras de asistencia mucho más positivas que en 2017, incluso habiéndose programado dos conciertos más", según Joan Baigol. En conclusión, Baigol dice que se ha encontrado un espacio práctico y adecuado, que logísticamente cumple las necesidades, en el que los grupos se encuentran bien y el público también.