El obispo de Girona hace un llamamiento a los jóvenes para que se hagan sacerdotes. En la hoja parroquial del 19 de marzo, Francesc Pardo expone que la falta de vocaciones ha puesto a la diócesis en una situación límite porque algunos sacerdotes deben asumir hasta doce comunidades parroquiales para no dejar a la población sin liturgia. "No tengo más curas", se ve obligado a responder el obispo cada vez que lo visita alguna comisión de alguna parroquia para pedirle un cura que pueda dedicarles más tiempo. Haciendo un símil con el mundo del fútbol, el obispo resalta que en la diócesis "juega todo el mundo, hasta los más mayores y lesionados". "Y no tengo banquillo de reserva", se lamenta. Por este motivo, envía un mensaje a los jóvenes que están decidiendo su futuro y pide que tengan en cuenta la posibilidad de dedicar la vida a Dios. "¿Por qué no, cura?", pregunta. "Desearía que muchos chicos escucharan y confiaran en esta expresión de vida", comienza la carta que el obispo de Girona, Francesc Pardo, ha escrito para la próxima hoja parroquial.
El obispo detalla que a menudo recibe visitas de comisiones de parroquias que le piden un cura que les pueda dedicar más tiempo. Una petición que se ve obligado a desestimar, sencillamente, porque la diócesis "no tiene más curas". "Hoy muchos curas deben asumir la responsabilidad de dos, tres o más –hasta 12- comunidades parroquiales", lamenta el obispo.
En este punto, jugando con lenguaje futbolístico, Francesc Pardo expone que la falta de vocaciones obliga a todo el mundo a "jugar, hasta los más mayores y lesionados". Y eso, sin "un banquillo de reserva".
El obispo insta a los jóvenes a imaginar el futuro de las comunidades parroquiales. "De aquí a unos años, sin curas, ¿podrán continuar vivas? ¿Las futuras generaciones tendrán la suerte de encontrarse con parroquias que les puedan ofrecer Jesucristo y sus dones, y que se preocupen de todas las dimensiones de su vida?", se pregunta Francesc Pardo. El obispo opina que, sin curas, "no sólo se debilita y se empobrece la Iglesia, sino que se produce un vacío notable en la vida social, cultural, de fraternidad de los pueblos, villas y ciudades".
Por eso, anima a los jóvenes a escuchar la propuesta de Jesús cuando detalla que necesita a los curas para extender su palabra y para que el Evangelio "pueda ser escuchado por todas partes".
"Chicos, en el momento de plantearos vuestra vida es importante pensar que de vida sólo tenemos una, dure lo que dure, y que vale la pena vivirla con todo el sentido, con el deseo de ser felices y de hacer felices a los demás. Pensad en vosotros, en las personas y en todo aquello que les podéis ofrecer", insta el obispo que añade que hay que apostar "por algo que valga la pena". "Y por qué no, ¿cura?", interpela.
Francesc Pardo resalta el trabajo que hacen los curas y pone como ejemplo los comentarios de agradecimiento que hacen los fieles cuando muere un cura que ha servido en su parroquia "con amor, generosidad, espíritu de servicio, acogiendo y ayudando a todo el mundo, preocupándose de los que sufren por las heridas de la vida: desde las celebraciones de los sacramentos, actos de piedad, catequesis, grupos parroquiales, servicio al ocio de los niños, impulsando Cáritas para los más desfavorecidos, hasta estimular y favorecer la cultura y las tradiciones del pueblo".
