La sala de exposición temporales del Museo de las Terres de l'Ebre en Amposta acogerá desde el viernes, hasta el 19 de abril, la exposición 'El lápiz, arma de guerra antifascista 1936 – 1939'. Se trata de una muestra con treinta carteles de los principales artistas del período y dibujantes anónimos que se utilizaron durante la Guerra Civil española como elementos de propaganda. La exposición ha sido organizada a partir de la colección de Julio Allepuz y del comisariado y el proceso de documentación de Teresa Ferré Panisello. Destaca un conjunto de ocho proyectos de cartel de autoría desconocida, un material excepcional de 1938 que raramente se puede exponer. La muestra cuenta con carteles de los artistas catalanes Carles Fontserè y Martí Bas, los valencianos Josep Renau y Manuel Monleón y de José Bardasano, Mariano Rawicz o Antonio Cañavate, entre otros, que desarrollaron su trabajo en el Madrid asediado. La exposición repasa también el uso de los carteles en postales y la importancia que tuvo el mundo editorial con libros ilustrados editados durante la guerra, como '¡No pasarán! Ispania volumen II', publicado en la Unión Soviética con diseño de El Lissitzky y Evgenii Goliakhovsky; o álbumes de ilustraciones como 'Estampas de la revolución española. 19 de Julio 1936', de José Luis Rey Vila.
También se expondrán los dibujos premiados en un concurso de caricaturas antifascistas organizado por la UGT en 1938 y la carpeta Madrid con texto introductorio de Antonio Machado y obras de diferentes dibujantes.
La Guerra Civil significó un hito en la propaganda y marcó las pautas para la II Guerra Mundial. Por primera vez nuevos medios de comunicación de masas como la radio y el cine sonoro existían en un conflicto bélico, pero el cartel continuó siendo uno de los elementos propagandísticos fundamentales, que recogía la modernidad de la vanguardia soviética y la publicidad comercial. Los grandes centros de producción comunicativa, Barcelona, Madrid y Valencia pusieron todos los recursos disponibles a favor de la joven democracia republicana. Sindicatos como la CNT y la UGT, partidos políticos como el PSOE, el POUM o el PSUC, instituciones como la Generalitat de Catalunya o el Ministerio de Propaganda crearon organismos y secciones dedicados a la estrategia propagandística.