El Museo de Reus dedica una exposición fotográfica a la guerra del Rif

28 de marzo de 2019 a las 11:43h

El Museo de Reus Salvador Vilaseca dedica una exposición a la guerra del Rif, a partir de la historia de "Macià Ferrando Roca. Un reusense en la guerra del Rif (1923-1924)", que se inaugura este jueves día 28 de marzo, a las 19:00 h. La exposición muestra el recorrido vital que protagonizó Macià Ferrando Roca durante su participación en la guerra. Se puede visitar de 10:00 h a 14:00 h, y de 17:00 h a 20:00 h, de martes a sábados. También todo el que lo desee puede solicitar una visita comentada llamando al teléfono 977 010 660 o bien al correo electrónico info@reuscultura.cat.

El autor, que por su formación fue destinado al campo de aviación de Nador donde hacía de mecánico de aviones, supo captar con su cámara diversos aspectos de aquel conflicto, en función del uso que quería hacer de las imágenes.

Por un lado, una parte importante eran fotografías que enviaba a su familia, entre las que destacan paisajes de los lugares que visitaba, el día a día en el trabajo o su tiempo libre. También fotografió escenas con la población civil o detalles que le llamaban la atención.

Por otro lado, una segunda parte de las fotografías que realizó muestran una visión más íntima de lo que estaba viviendo, desde los momentos compartidos con sus compañeros a imágenes de los lugares tristemente conocidos por las derrotas o masacres que había sufrido el ejército.

Para contextualizar la visión del autor, en la exposición se han introducido textos que relatan lo que sucedió, ya que, como mecánico de aviones, siempre estuvo lejos de la primera línea, y por eso las imágenes no reflejan la dureza de un conflicto sangriento que tuvo a la mayor parte de la sociedad española en contra.

El conflicto A principios del siglo XX, el reino de España aspiraba a reconstruir un imperio colonial en el norte de África, con la voluntad de competir con las potencias europeas. Además, los militares españoles estaban obsesionados por recuperar el prestigio perdido en 1898, cuando las últimas colonias americanas se habían independizado.

Así, en 1904, Francia y España se repartieron su zona de influencia en Marruecos y, dos años después, con el Tratado de Algeciras, la comunidad internacional les legitimaba a hacerlo, dando paso a la ocupación efectiva del territorio, que se inició en 1907.

La zona que se quería ocupar tenía poco valor económico –sólo unas cuantas minas de hierro en las montañas del Rif–, hecho por el cual aquella aventura nunca fue muy bien vista por la sociedad española. Además, la resistencia fue dura y, en 1909, estalló la guerra de Melilla, en la que las tropas españolas sufrieron una derrota importante –en el Barranco del Lobo– y con graves repercusiones para la política española.

En 1912, el Estado español estableció el Protectorado Español de Marruecos, que suponía el control de unos 20.000 km². Este proceso de colonización implicaba que todo el poder político, económico y militar quedaba en manos de la metrópoli y sólo se mantenían –tan sólo formalmente– las estructuras de poder preexistentes, aunque en la práctica no tenían muchas competencias –todo exceptuando determinadas cuestiones religiosas.

La ocupación del territorio se topó con una fuerte resistencia local y se produjeron varias revueltas. En 1913, se tuvieron que enviar cincuenta mil soldados más. Mientras duró la primera guerra Mundial (1914-1918), España quiso evitar conflictos con las otras potencias y detuvo la ocupación de Marruecos.

Acabada la contienda internacional, se inició de nuevo el avance, hasta que en 1920 hubo varias revueltas y al año siguiente comenzó un nuevo enfrentamiento, la guerra del Rif (1921-1927).

La ocupación por parte del ejército colonial español comportó una fuerte resistencia de las tribus rifeñas que –a partir de junio de 1921– se rebelaron.

El jefe de los que luchaban para liberar a su nación de la ocupación fue Abd el-Krim, un miembro de la tribu de los Beni Urriaguel que evolucionó desde la colaboración con las autoridades militares españolas de la comandancia de Melilla hasta encabezar una guerra de liberación nacional que, el 21 de julio, vencía a los españoles en Annual.

En esta primera etapa, que duró hasta la primavera de 1924, el ejército español sufrió varias derrotas e –incluso– peligraron ciudades como Melilla o Tetuán.

Fue en este momento que Abd el-Krim organizó el Estado de la República del Rif, donde se recaudaban impuestos, se construían carreteras o se organizaba un cuerpo armado que impartía justicia entre la población civil.

La segunda etapa del conflicto, desde la primavera de 1924 hasta mayo de 1926, supuso la derrota de los rifeños, que vieron como franceses y españoles les atacaban por varios frentes.

Para salvar la vida, el líder rifeño se entregó a los franceses, ya que pensaba que las autoridades españolas se querrían vengar.

Macià Ferrando Roca Nacido en Reus el 27 de septiembre de 1901, Macià era hijo de una familia burguesa de la ciudad. Estudió bachillerato en el entonces llamado Instituto General y Técnico de Reus. Un poco más tarde de lo que le habría tocado, por su delicada salud, emprendió los estudios universitarios en la Escuela de Ingenieros Industriales de Barcelona.

En aquel tiempo, sin embargo, se tenía que cumplir con el servicio militar, ya que ni la salud ni los estudios le valieron para librarse.

Así, en 1923 y 1924 fue enviado a África para cumplir con su deber luchando en la guerra del Rif.

Los dos cursos de ingeniería le valieron para ser el encargado del taller mecánico que reparaba los motores de los aviones militares en Nador.

Si una guerra ya es difícil de superar por sí sola, Macià Ferrando Roca vio como –al volver– la Dictadura de Primo de Rivera le truncaba la carrera académica. Mientras él luchaba, las autoridades anularon sus estudios, hecho lo que le obligaba a comenzarlos de nuevo. Macià, sin embargo, decidió volver a Reus y continuar con el negocio familiar de mayoristas de pesca salada.

De nuevo en su ciudad, se casó con Teresa Rovellat i Fusté, con quien tuvo tres hijos, Josep, Teresa y Francisca.

Macià Ferrando i Roca moría el 31 de agosto de 1985, pocos días antes de cumplir los 84 años.

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C CIUTAT
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