El aterrizaje del movimiento Concordia hace tambalear el tablero político andorrano. Con la clásica reivindicación de no posicionarse ni a la izquierda ni a la derecha, el movimiento espera atraer la atención de todo el espectro político con unas propuestas rompedoras. Aunque prefieren ubicarse ideológicamente con "hechos", sus iniciativas respiran un cierto progresismo y una especie de proteccionismo con relación a la inversión extranjera.
Concordia ha visto la luz este martes en el Centro de Congresos de Andorra la Vella, con la participación de sus jóvenes impulsores. Alrededor de 150 personas se reunieron en la sala para escuchar las intervenciones de Martí Alay, Albert Gomà, Pol Bartolomé, Núria Segués, Cerni Cairat y Cerni Escalé. Estos dos últimos son las figuras más reconocidas en la política andorrana. Cerni Cairat es el consejero de la minoría de Sant Julià de Lòria con Desperta Laurèdia y Cerni Escalé es el secretario general del comú de Escaldes-Engordany, cargo que dejará.
En las intervenciones, los impulsores hicieron su radiografía de los principales problemas de la sociedad andorrana con un discurso impugnatorio de la actual gobernanza del país. El "modelo urbanístico", la protección de un entorno natural "degradado", "favorecer la participación ciudadana" o la crítica de una inversión extranjera mayoritariamente "improductiva" son algunos de los vectores clave de sus propuestas. Por otro lado, el rechazo al mercado único europeo y al modelo turístico toman un peso importante junto con sus reivindicaciones de las raíces andorranas. "El modelo de crecimiento no ha dado respuesta a retos como la protección de nuestro entorno natural, la mejora de las condiciones de vida de los ciudadanos y el compromiso con nuestros orígenes y nuestra identidad", afirmaba Pol Bartolomé el martes.
Consideran que el momento para impulsarlo es el más adecuado, con la actual inflación, la crisis de la vivienda, que para Cerni Escalé es "una crisis de la inversión extranjera"; y la "fractura social". De la mano de una actitud que parece propositiva, Concordia irrumpe en el panorama político andorrano con unas elecciones generales en el horizonte.