El joyero de Tàrrega acusado de estafar al seguro dice que le robaron a punta de pistola

13 de septiembre de 2017 a las 12:02h

La Audiencia de Lleida ha iniciado este miércoles el juicio a un joyero de Tàrrega acusado de simular un atraco en el establecimiento con el fin de poder cobrar del seguro y saldar de este modo las deudas que acumulaba entre créditos hipotecarios, préstamos y líneas de crédito concedidas. El acusado ha asegurado que cuando él estaba en la tienda entró un hombre, le apuntó con una pistola en la espalda, le ató de manos y pies e hizo lo mismo con la trabajadora del establecimiento y un cliente que entró momentos después.

El hombre ha reconocido que lo primero que pensó cuando los ladrones se marcharon fue qué suerte que todos estaban bien y la segunda que suerte que tenía un seguro porque si no "sería mi ruina". A la fiscalía, sin embargo, le ha sorprendido que la primera persona a quien llamó fuera a su agente de seguros, antes que a los Mossos y que cuatro días antes hubiera ampliado la cobertura de la póliza contratada.

Los Mossos d'Esquadra también han declarado este miércoles y han dicho que, aunque el acusado declaró que antes del atraco había ido al banco, el hombre no aparece en las imágenes de las cámaras de la oficina bancaria. La fiscalía sospecha que el acusado simuló el atraco pactando los hechos con los ladrones y le pide nueve años de prisión. Está previsto que mañana jueves el juicio siga con el visionado de las cámaras de seguridad y la declaración de testigos.

El acusado ha explicado en la primera jornada del juicio que un ladrón le registró los bolsillos y se llevó los 10.000 euros que llevaba encima, su rólex y que le arrancó un colgante. Ha añadido que se llevó joyas de los aparadores, diamantes que estaban sobre el mostrador y relojes por un valor total de 422.000 euros. El acusado ha asegurado en todo momento ser la víctima de los hechos y ha lamentado que la aseguradora sólo le pagó 350.000 euros, "70.000 menos de lo que le tenían que pagar, ha dicho.

Según el escrito del ministerio fiscal, aprovechando que otra joyería de la misma localidad había sufrido un atraco por parte de dos hombres de origen sudamericano, "el acusado habría orquestado, en connivencia con otras personas que no han sido identificadas, un ataque de las mismas características en su joyería". Así, el 27 de diciembre de 2011 dos personas no identificadas con la cara tapada con gorros y bufandas y con acento sudamericano entraron en el establecimiento con un objeto que parecía un arma de fuego, atando a la empleada que había en aquel momento, y posteriormente al mismo acusado y a otro hombre. Según la denuncia del acusado, los supuestos ladrones se habrían apropiado de varios relojes y joyas valorados en 203.942 euros, además de diamantes valorados en 218.370 euros. En mayo de 2012 el propietario del establecimiento cobró de la aseguradora la cantidad de 351.560,88 euros.

El acusado, siendo propietario de una joyería y socio de otra empresa, en noviembre de 2011 pasaba por dificultades económicas ya que tenía una deuda acumulada entre créditos hipotecarios, préstamos y líneas de crédito concedidas de 232.913,16 euros. Así, según la fiscalía, el hombre, de 55 años y vecino de Guissona (Segarra), "ideó un plan para cobrar el dinero del seguro" que tenía contratado con la compañía Generali Seguros para casos de robos y atracos.

Ante los hechos, la fiscalía solicita para el acusado cinco años de prisión por el delito de estafa en concurso ideal con el delito de simulación de delito, además de su inhabilitación especial por el mismo tiempo para el ejercicio de la profesión comercial de joyas y objetos preciosos. También le pide una pena de cuatro años de prisión por el delito de robo con violencia.

Asimismo, el ministerio fiscal solicita que el acusado y subsidiariamente la empresa indemnicen a Generali Seguros con 351,560,88 euros, más los intereses correspondientes. También pide que indemnicen a la empleada y al hombre que sufrieron el atraco, con 1.000 euros para cada uno, por los daños morales que hubieran podido sufrir a causa de la situación de estrés producida por la simulación del delito.