La Unidad de Enfermedad Intestinal Inflamatoria del hospital Josep Treuta (Girona) atiende a unas 900 personas por este tipo de patología. Se trata de un desequilibrio entre la flora intestinal y el sistema inmunitario que acaba inflamando de forma descontrolada los intestinos. Esta enfermedad, hoy en día, es crónica, al igual que la de Crohn y la colitis ulcerosa. Se calcula que en toda la demarcación de Girona hay entre 3.000 y 4.000 personas que padecen esta enfermedad. Los únicos tratamientos que existen actualmente se concentran en evitar los brotes y acortar su actividad, en caso de que aparezcan. Muchas veces hay que recurrir a la cirugía, pero las operaciones nunca han llegado a hacer desaparecer estas enfermedades. La Enfermedad Intestinal Inflamatoria (EII) se detecta sobre todo en personas jóvenes de los países desarrollados. Las personas que viven en grandes ciudades tienen más posibilidades de padecerla que las que habitan en áreas rurales.
Para explicar los principales problemas que conlleva esta enfermedad en el desarrollo laboral y educativo, el hospital Trueta ha organizado unas jornadas centradas en la EII los días 25 y 26 de febrero. El objetivo es organizar más una tertulia que una sesión académica. En la organización ha participado la Asociación de Enfermos de Crohn y Colitis Ulcerosa de Cataluña (ACCU Cataluña) y del Servicio de Digestivo del Hospital Trueta y del Hospital de Santa Caterina de Salt.
Además, el hospital también ha inaugurado una exposición titulada 'De váter en váter' del fotoperiodista Martí Fradera. Fradera, que también padece inflamaciones intestinales, presenta una serie de autorretratos para mostrar lo que supone vivir con esta enfermedad. De este modo, se quiere concienciar a la gente de la angustia que produce estar siempre pendiente de si hay un lavabo cerca, por si se produce un brote de la enfermedad.
De hecho, en 2014 el Trueta y la ACCU pusieron en marcha la iniciativa 'No puedo esperar' en la que se reparten carnés a los pacientes de estas enfermedades y en caso de que lo necesiten pueden entrar en bares y tiendas de la ciudad para utilizar su lavabo. Son personas que padecen la EII, pacientes ostomizados, colectomizados o intervenidos por cáncer de recto.
En estos cuatro años ya se han repartido más de 300 carnés. 247 son para pacientes seguidos desde la Unidad de Enfermedad Intestinal Inflamatoria del Trueta, 27 para los atendidos en el Santa Caterina, 21 para pacientes de otras patologías y 12 que han hecho la transición de la pediatría a la medicina del adulto al especialista en digestología― durante estos años.
