La crecida del eje central del Ebro entra este martes por la mañana en el pantano de Mequinenza con una aportación aproximada de 2.300 metros cúbicos por segundo (m3/s). Mientras tanto, el sistema de embalses del tramo final del río, que además de Mequinenza incluye Riba-roja y Flix, continúa maniobrando para garantizar suficiente espacio de resguardo suficiente con un incremento del caudal controlado liberado alrededor de los 1.800 m3/s. Un escenario que, como mínimo, según ha precisado la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE), podría prolongarse durante un mínimo de dos días, dado que no se trata de una crecida con sólo grandes aportaciones de caudales de forma puntual, sino que se están prolongando más en el tiempo. A pesar de confiar en que el espacio generado será suficiente para encajar el agua que baja por el eje central del río, fuentes del organismo de cuenca no han podido garantizar que el desembalse no acabe superando los actuales niveles, con 1.850 m3/s a la altura de Ascó o los 1.870 m3/s en Tortosa.
Después de pasar Zaragoza el domingo por la noche con un máximo de 2.050 m3/s, la crecida del Ebro continuó avanzando este lunes, aunque a un ritmo más lento que en anteriores episodios. Según la CHE, los hidrogramas muestran una curva de caudales que describe una altiplanicie, con valores altos y más sostenidos en el tiempo. Dos días como mínimo: la capital aragonesa registra este martes unos 1.600 m3/s todavía. Esto contrasta con otros episodios durante los cuales las crecidas subían de forma progresiva hasta un pico que sólo se mantenía brevemente. En esta ocasión, además, las aportaciones de afluentes como el Gállego han contribuido a incrementar el volumen de agua que llega al sistema de pantanos final, alrededor de los 2.265 m3/s que se han medido en Gelsa. También siguen fluyendo en la cola del pantano de Riba-roja el Segre y el Cinca, aunque, según la CHE, lo hacen de forma bastante moderada, dado que se está regulando también su caudal desde los numerosos embalses. Con todo, el organismo de cuenca ha incrementado los 1.750 m3/s liberados desde el sábado por el sistema de embalses Mequinenza-Riba-roja-Flix a los 1.800 m3/s para ganar aún una mayor capacidad de resguardo a la espera de que puedan contener la crecida que ya comienza a llenarlos. Sin embargo, no garantizan que nuevos incrementos del caudal controlado sean necesarios a lo largo de los dos días que podría alargarse aún la crecida. "Es un episodio complejo, con caudales complejos", justifican fuentes de la CHE. Aseguran que, en esta ocasión, las maniobras para crear capacidad de resguardo se están efectuando desde el momento en que detectaron lluvias importantes en zonas de la parte alta de la cuenca, como Navarra, e incrementando los volúmenes de forma progresiva.
