El principal objetivo del CAT es el de suministrar agua de calidad y con los máximos estándares de seguridad alimentaria. Por este motivo, desde el año 2015 el CAT está certificado según la norma ISO 22.000 de inocuidad alimentaria. En este caso supone un valor añadido para los consorciados, ya que se considera el agua como un producto alimentario con todas las garantías.
Con la nueva Directiva Marco del Agua, los requisitos de calidad del agua serán cada vez más estrictos, especialmente en la red, lo que supone que se debe conocer de la mejor manera posible cómo se comporta el agua en la red.
Con este objetivo, el CAT ha diseñado un despliegue de 17 sensores multiparamétricos a implantar en la red en alta en el período 2017-2020, complementado con 5 desplegados en colaboración con EMATSA, para cubrir la totalidad del agua distribuida. Estos sensores miden conductividad, turbidez, índice UV 254nm, color, TOC y temperatura.
Todo ello ya está suponiendo un cambio en la forma de entender la gestión del agua en la red, especialmente en lo que respecta a las actuaciones de mantenimiento, para minimizar afectaciones a los clientes.
