Los productores del delta del Ebro prevén una campaña con una reducción de producción significativa respecto al año pasado. Unió de Pagesos calcula que se podría recolectar un 30% menos que en 2016, cuando se cosecharon 129.000 toneladas de arroz. Las pérdidas serán mayores o menores según la variedad. Todo ello, por culpa de la climatología de los últimos meses, con mucho calor y humedad, que ha hecho aparecer el hongo periculària. Las altas temperaturas han avanzado entre 10 y 12 días la siega, una tónica que han seguido otros cultivos, como la fruta, los frutos secos o la viña. Así, la campaña podría terminar la primera semana de octubre.
Rafel Verdiell, responsable de Sectores Agrícolas de Unió de Pagesos en las Terres de l'Ebre, explica que hay variedades más tocadas que otras. Es el caso del arroz bomba, que ha sufrido unas condiciones tan desfavorables que se han producido "auténticos desastres". "Hay una finca que tenía 1.200 jornales y prácticamente la han tenido que enfangar toda; se les ha perdido casi toda la cosecha", ha detallado Verdiell, que ha recordado que con pérdidas de al menos un 30% ya se puede solicitar una rebaja de módulos. Al margen derecho, la cantidad de producción no está fallando tanto como se preveía en un inicio y una de las variedades que está "mejor de lo que se preveía" es la Jsendra.
El arroz ha sufrido calor, humedad y el "mal de la gota", la gota de agua que se queda entre la hoja y el tallo y que actúa como efecto lupa con el sol. "Quema el tallo y se seca el arroz", relata Verdiell, que ha añadido que ha hecho tanto calor que, en algunos casos, se ha quemado directamente. Derivado del calor y la alta humedad, el hongo periculària ha afectado a muchos arrozales, que hacen temer pérdidas importantes. Este hongo produce una sustancia tóxica que frena el crecimiento de la planta, y es especialmente nociva cuando ha salido la espiga, porque la seca.
Todo ello tendrá efectos en la calidad del arroz. Aquellos campos que se hayan visto afectados por las condiciones climatológicas obtendrán un grano más delgado que habitualmente, mientras que el grano de otros arrozales que no hayan sufrido tanto serán de una calidad normal. Con todo, Verdiell apunta que hasta que no termine la siega y se analice el producto no se sabrá. El arroz debe pasar por la prueba de molino. Cuantos menos granos rotos haya después del proceso de molienda, más calidad se considera que tiene el arroz.
La periculària ha sido un problema más que esta campaña se ha añadido al del caracol manzana. Los esfuerzos se centran en el margen izquierdo, donde está esparcido por todas partes; mientras que en el derecho intentan controlar las zonas afectadas. Algunas partes el año que viene se salinizarán, otras se harán en barbecho y en los desagües donde hay caracoles se pondrá agua de mar. A la izquierda, los campos se inundarán de agua salada. Mientras tanto, también se avanza en la siembra en seco para tratar de "coexistir con el caracol", según Verdiell.
